La Leyenda

EXPIACION.

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EXPIACION.

Mensaje por ALTAIR el Lun 23 Mayo - 3:13:41

Primera entrega de "expiación" historia inspirada en el juego de rol "vampiro la mascarada" ambientada en Santiago nocturno. Historia original.

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ATENCION!!!!, esta historia contiene lenguaje y situaciones que pueden molestar o agredir la sensibilidad de algunos lectores. NO APTO PARA MENORES DE EDAD




MALOS NEGOCIOS.



La noche esta perfecta, oscura y neblinosa. Es un reto estar aquí, luego de aquella llamada tome el primer vuelo a chile, se que se nos vendrá el mundo encima, tu gente y la mía no se mezclan. Por ti he traicionado a mi gente y tu a la tuya, se que soy demasiado buena para ti y tu demasiado malo para mi. Salgo de policía internacional y esos pobres mortales me miran con asombro y deseo, al llegar al estacionamiento no veo tu auto, pero me encuentro con mi fiel Horus que me aguarda, presto como siempre a servir a su señora. Al subir a mi auto los recuerdos vienen a mi cabeza como imágenes de un pasado lejano. La noche que nos encontramos en el Cairo, como después de tanto rechazo entre ambos terminamos ahogando uno en el otro las mas bajas pasiones en mi caso muy ocultas y en el tuyo aunque están a la vista nunca fuiste capaz de realizar con nadie, por que se que no habías encontrado a nadie capaz de seguirte de la forma en que yo lo hice. Luego de la desaparición de Mkeffen1, ya nada me importaba en la vida o mejor dicho en esta no vida, jure cazar a quien se llevo de mí al único ser que he amado de verdad en la vida y en la muerte. Mi gente también siente la pérdida de uno de los suyos y por eso estoy de vuelta. El japonés se comunico conmigo para informarme que el qattāl2 esta en chile y que es mi hora de vengar la muerte de mi amado. La venganza me trajo así como la búsqueda te llevo a mi tierra, la búsqueda del mismo ser. Si supieran que ya estamos unidos con sangre, seria yo la que seria cazada como un perro, pero ya nada importa, estoy atada a ti por la oscura eternidad.

Al llegar a mi casa de camino el Alba, me siento extraña se que tengo que protegerme de que nadie sepa lo que llevo en mi mente. Se que sería mi ruina, y eso es un lujo que no puedo permitirme. La noche pasa lenta e inexpugnable, la sed me colma. Hay privilegios que no cambiaria por nada. Las ventanas de mi habitación están abiertas y el gélido viento de invierno mece las cortinas, espero con ansias tu llegada, en la despedida en el Cairo me juraste que ya estando en suelo chileno, vendrías de vuelta a mí. Mi camisola roja se mueve al compás de la silenciosa danza del viento, mi cabello esta suelto sobre mi espalda, tal como te gusta. Enciendo un cigarrillo, me gusta ver el humo azul saliendo de mi boca, la habitación esta en penumbras, sólo el sutil fuego del cigarro me acompaña, mañana será clave para dar con él, debo hacerme cargo de los negocios que tengo aquí y con ello recabar información.

Te siento venir, tu olor me lo anuncia, mi boca clama por tu sabor a alcohol.

- Por fin llegas – digo aún en las sombras – ¿Que te detuvo en el camino?

- Tenía sed – respondió Calford – así que me surtí un aperitivo de camino aquí. ¿Como estuvo tu vuelo?

- Bien, nada fuera de lo común y quita esas horribles botas de mi alfombra persa.
- Maxi, la ultima ves que nos reunimos no te importo lo que tuviera en mis pies – respondió con lujuria en la voz – ¿Quieres que me quite algo más?

- La verdad es que no estaría mal, no todos los días se exhiben tan buenos ejemplares – digo con malicia.

- Por lo visto esta noche, quieres más que hablar de tu viaje.

- Si eso crees, no sabes lo que te espera.

- Esta vez no me tomaras por sorpresa, aún llevo la marca de tus dientes en mi brazo – me responde Calford.

- Así se les trata a los delincuentes como tú – digo con rabia.

- ¿A si? - me dice acercándose con paso decidido hacia mi y quitándose la chaqueta de motociclista - ¿Sabes como se trata a las arpías como tú?

- No lo se, ¿Acaso me lo vas a enseñar?

- Por supuesto, si quieres guerra eso vas a tener.

Salto de la cama y arrojo el cigarrillo por la ventana, cada músculo de mi cuerpo esta en guardia, mi mente esta en blanco, estoy lista para la pelea. Se quita lentamente la camisa negra y solo queda con los black jeans y las botas militares, salta sobre mí como un perfecto animal de presa.

- Así se les trata a las brujas como tú – me suelta en el oído con fiera voz.

- Si así están las cosas luego no te quejes de lo que te toca recibir a cambio.

Con una rápido movimiento de mi pierna lo hago caer de espaldas sobre la mullida alfombra y me lanzo a horcajadas sobre el.

- Me encanta este trasero tuyo – me dice aferrándome con ambas manos.

- Y a mi me encantas tu, animal.

La noche se acorta a cada momento, la pasión y la violencia se mezclan en nuestros cuerpos en cantidades iguales, es imposible que sea de otra manera, es cierto que es un animal y un bastardo mal parido, pero me colma los sentidos, todo es tan extremo y excitante a su lado que me fascina. Es como una droga, mi droga particular. Luego de desahogar nuestros cuerpos el uno en el otro, nos tendemos cansados en la alfombra.

- ¿Por qué sonríes? – me pregunta apoyándose en el codo.

- Por que mañana en la noche tengo un juego de golf.

- ¿Y?

- Por que pensaba que te verías ridículo jugando golf.

- Ese juego es para weones débiles mentales.

- Pero es practico, por lo menos para mí, los empresarios con los que juego mañana, me darán algunas pistas sobre el asesino – digo juguetona – además, nadie se resiste a mis encantos. ¿Cuántas vampiresas egipcias conoces? Una mujer sabe como conseguir lo que quiere.

- Mucho cuidado, señora – dice apretando mi cuello con ambas manos – ahora eres mía y nosotros no compartimos lo nuestro con nadie ¿esta claro? No quiero que te andes meneando como una puta cualquiera y mucho menos que un sucio perro ponga sus manos en lo que me pertenece.

- Suéltame – digo apartando sus manos de mi cuello – los de mi clase no nos dejamos intimidar por basuras como tú. Haré lo que sea necesario para conseguir lo que quiero.

- Basura o no, desde esa noche en el Cairo eres mía ¿Quieres que te recuerde que te uniste a esta basura?

- Lo se, mi amor, sabes que sólo soy tuya.

- Mas te vale Gizeh, mas te vale – me responde – parece que contigo aquí no tendré tiempo para ocuparme de mis asuntos, por lo visto no te podré sacar los ojos de encima o te revolcaras con el primero que pase por tu puerta.

- Cariño, nada va a pasar te lo juro – digo pasando la punta de mi lengua por su mejilla – soy tu mujer.

- No esta de mas que te lo recuerde otra ves.

- Es hora que te vayas a ese sucucho que llamas refugio, el sol no tarda en salir.

- Lo que mande señora.

Tan rápido como entro por mi ventana, se lo llevo el viento, me acomodo en mi amplia cama y descanso a voluntad. La noche vuelve a llegar, mi juego es a las ocho de la noche, Sarika llego hoy con mi nuevo guardarropa, lo examino y me decido por un traje de dos piezas verde nilo, la falda esta tal como me gusta, cómoda y lo suficientemente corta, como para desquiciar a cualquiera, tacones altos, medias negras y mi abrigo negro, hasta el suelo. El pelo recogido y lista para la acción.

Bajo de mi auto, y me dirijo hacia la recepción del campo de golf de La Dehesa, Horus sigue mis pasos, cargando la bolsa con los palos.

- Buenas noches, Máxima Aldebarán – digo al recepcionista – los señores que espero ¿habrán llegado ya?

- Señorita Aldebarán, los señores la esperan en el comedor.

Al entrar al comedor las miradas se vuelven hacia mi, como siempre los ignoro, camino hacia la mesa donde me esperan tres hombres, dos de alrededor de cincuenta años, sólo el mas joven de ellos, me come con la mirada.

- Amir, que bueno volver a verte, cariño – dijo al árabe – espero que esta noche estés listo para perder.

- Lo que digas, Habibi3 – responde tomándome ambas manos.

- Xion Ha, ¿Cómo van los negocios? – digo al japonés a mi derecha – vi que las acciones de tu compañía subieron.

- Así es, Máxima – responde Xion Ha – tengo negocios para ti, creo que serán de tu interés.

- Tu debes ser Alessandro Forlani – digo mirando intensamente, al joven frente a mi - ¿Como esta la salud de tu padre?, Giacomo me dijo que no vendría hoy y que mandaría a su hijo en su lugar.

- Mi padre, me dijo que eras hermosa, pero por lo visto se quedo corto, bella.

- Eres igual que tu padre Alessandro, zalamero y mentiroso. Pasamos al campo caballeros…


Ya en el campo de golf las cosas se ponen interesantes, las noticias de Xion Ha, me dan pistas sobre el paradero del asesino. Por lo visto Giacomo, no le ha contado nada a su hijo sobre mí, por lo que comento sólo sabe que soy socia en los negocios de su padre ¿Cuánto sabrá de los negocios que tenemos en común?, por lo que me aseguro Giacomo, solamente sabe de lo legal, me alegra saber que los otros negocios tienen una buena coartada, seria una seria molestia tener que volver a influenciar al buen jefe de la policía. Al llegar al hoyo nueve los avances de conquista de Alessandro son una molestia, se sabe guapo, rico y exitoso, más aún bajo el alero del apellido de su padre se siente irresistible e irrechazable. Amir sonríe por lo bajo, sabe lo que le espera al jovencito italiano. La noche cerrada, mueve las hojas de los árboles y las sombras se agitan más de lo normal.

- Sabia que pasaría esto – se repite Calford con furia para sus adentros, escondido ente los árboles – mil veces maldita Gizeh, sabes que matare a ese perro por acercarse demasiado. A ver que tal le sienta un susto.

El juego continua y la diversión no se disimula en los ojos de Amir y Xion Ha. “si quieres jugar Alessandro, eso tendrás”

- Alessandro, querido – digo con voz insinuante – acércate, ven a mi lado, tengo problemas con este tiro, al parecer me torcí la muñeca en el tiro anterior y no puedo sostener el palo.

- Bellezza4, déjame ayudarte.

Se coloca detrás de mí y aprieto mi cuerpo contra él, el aroma de su sangre es exquisito, muero de ganas de beber de él, sólo tendré que conformarme con mi habitual bloody mary5.

- Me encanta tu perfume, bella – dice Alessandro hundiendo sin pudor su nariz en mi cuello, en una intima caricia - ¿Qué te parece si mañana en la noche paso por ti, y salimos a cenar?

- Mañana tengo compromisos, querido.

- Mejor aún, dejaras a cualquiera por mí.

- No creo que mi cita este de acuerdo – respondo juguetona – no creo que a EL le agrade que lo deje plantado.

- Tengo más para ofrecerte – dice apretándome por la cintura - ¿Qué dices bella, aceptas?

El caos se desato en un segundo, una sombra salida de la nada, me golpea y un golpe seco me dice que Alessandro ha recibido algo más que un simple empujón, y hace que Alessandro y yo caigamos al pasto del campo de golf, me levanto del suelo y la sombra ya no esta, siento que la rabia se me sube a la garganta y sin más, tomo el palo de golf y lanzo un tiro perfecto hacia los árboles, Alessandro aún en el suelo ríe, como si todo hubiera sido un truco para que él se acercara a mi. Por su parte Amir y Xion Ha no se ven tan tranquilos, lo que ha pasado los ha dejado mudos de asombro.

- Caballeros – digo disimulando mi rabia – parece que mi puntería esta de malas esta noche, continúen sin mi voy por la pelota y vuelvo enseguida.

Salgo cadenciosamente en dirección a los árboles que están a lo menos a cincuenta metros de mis acompañantes. “si lo vuelves a arruinar, te voy a arrancar la cabeza con mis manos, te lo juro amorcito”. Llego a la oscuridad de los árboles y encuentro a Calford sentado en la tierra húmeda.

- Muy bonito – digo y la ira que se me escapa por los poros – ¿No tenias carrera hoy? ¿Por que mierda te metes donde no te llaman?

- Será donde no me llamen, pero te lo advertí bonita, no te quitare los ojos de encima.

- ¿Celoso, cariño?

- ¿Celoso? – me responde parándose y acercándose a mi – no seas ridícula, lo que pasa es que no me gusta que toquen mis posesiones.

- ¿Posesiones? – y ahora soy yo la que se acerca – jamás seré de tu propiedad, esto se acaba cuando yo lo decida, ¿Esta claro?

- ¿Así? ¿Y como? si se puede saber.

- Hay maneras de deshacerse de un animal molesto como tu.

- No me provoques, bonita, no me provoques. O si no…

- O si no ¿Qué? – respondo desafiante.

- No sabes de lo que soy capaz, ¿Te gustaría encontrar a tu conquista descuartizado en un callejón? ¿O desangrado a la salida de tu casa?

- Me haces gracias, ¿Sabias?

Rápido como siempre, me toma por las muñecas y me arrincona contra un árbol, me gustaría forcejear con él, pero cuando se comporta así, hace hervir mi sangre y me cuesta trabajo resistirme, no por su fuerza si no por su actitud. Acerca su boca a la mía y entre susurros gélidos me repite que no dejara que nadie se me acerque. Me besa con pasión y urgencia sin soltar mis manos, su boca se apodera de la mía, sus labios son posesivos con mi boca que se entrega a la suya. Una oleada de placer recorre mi cuerpo y me estremezco contra su pecho, aún así no puedo evitar cerrar mis dientes sobre sus labios. A eso responde apretándose más a mí y dejándome saber que le encanta que lo provoque. Otra vez al juego de las resistencias.

- Ya tengo que volver, animal – digo separándome lo suficiente.

- Compórtate, bonita.

- Ja, ja, ja.


Mis acompañantes ya cansados, por el juego y sobre todo por el abrupto final de este, han vuelto al comedor, luego de cambiarme de ropa, me reúno con ellos. Amir no para de sonreír, los fondos extras que recibirá le sientan de maravilla. La industria minera es rentable en este país, fuera del productivo negocio de las armas en el mercado negro nacional. No es barato palear los costos de la guerra en la franja de Gaza. Cada uno en su forma particular, esta interesado en que los negocios que tenemos en común, sean fructíferos. Por su parte a Xion Ha no es el interés económico lo que lo mueve, solamente las influencias que puede conseguir y así posicionarse en la buena sociedad chilena y sabe que de mi mano lo conseguirá. No hay reunión social abierta o clandestina a la que no se me invite, no hay puerta que no se abra para mí. Por lo que deja entrever solapadamente, el asesino ha atacado de nuevo. Giacomo, Giacomo ha sido el mejor de mis aliados, es un viejo diablo condenado. Sin preguntas de más, sólo deja que los negocios se realicen y lo mejor de todo no cuestiona los medios. La fachada es perfecta ¿Quién sospecharía que el anciano y respetable Giacomo Forlani, es además el capo del trafico de drogas en Santiago? La concesionaria de autos de lujo italianos que mantenemos en común, funciona de maravilla abasteciendo a los ricos y famosos de la alta sociedad, fuera de una que otra estrellita fugaz de la farándula. Al fin y al cabo dinero es dinero.

Mi cabeza no para de pensar en la mejor manera de dar un escarmiento al delincuente que llevo pegado bajo la piel, creo que no le vendría mal que lo desquicie un poco, ya decidida a este plan y de vuelta en el comedor, Horus llega con la mejor de las mentiras un COSMOPOLITAN6 no tan azul como debería ser, pero preparado únicamente para apagar mi sed. Con la mirada baja y por entre las pestañas miro con descaro a Alessandro.

- Alessandro, he decidido aceptar tu oferta ¿Que te parece mañana a las diez?

- Perfecto, bellezza ¿Paso por ti?

- Prefiero que no veamos en el restaurante. ¿OSSADIA esta bien para ti? Hace tiempo que no veo a Carlo, además su cocina es excelente.

Ya en camino a mi casa me siento muy intranquila, con la ventanilla baja el humo de mi cigarrillo flota al exterior y con el la tranquilidad con la que comencé esta noche, debo reconocer que es un juego peligroso el que estoy jugando. Jamás olvidare la promesa de vengar su desaparición, juramento que hice la noche en que Mkeffen se extinguió. “siempre estas en mi mente” me repito en silencio una y otra vez. El camino se me ha hecho demasiado corto, la tristeza amenaza con aplastarme, sólo quiero llegar pronto a casa y poder descansar en paz. Ya de vuelta en mi cama, no logro cerrar los ojos, el dulce sonido del ûd7 me acompaña y me lleva de regreso a mí querido al-Qāhira8 y a los recuerdos del tiempo pasado juntos, de los paseos a la luz de la luna de oriente, de nuestra casa en Zamâlek9, de las reuniones en el café de Khan Khalili10, de todo de lo que contigo partió, de aquella parte de mi existencia que se llevo el perverso asesino que te arrancó de mi lado. Los informes de Xion Ha no contribuyen a mi tranquilidad, las noticias no son buenas para nadie, es macabro saber que el asesino esta detrás de un vampiro de cada especie. ¿Quien vendrá de los otros? ¿Cómo advertirlos, sin que noten la cercanía entre Calford y yo?, ¿Como continuar con nuestra particular mascarada? Al cabo de tres copas de raki11. La tranquilidad se asienta poco a poco en mí, y logro por fin descansar.


Mi celular suena y suena sobre el peinador de la esquina de mi habitación. “ya déjame en paz, no pienso hablar contigo” digo con rabia, casi estoy lista para la cita a cenar con Alessandro y es mejor que me vaya pronto de lo contrario se que en cualquier momento entraras en mi casa pateando lo que este a tu alrededor. Doy la última mirada a mi aspecto y apruebo lo que veo, blusa de seda violeta oscuro que deja casi por completo al descubierto mi espalda, falda negra hasta la rodilla abierta a un costado, cabello recogido y los aretes de amatista que me dio Mkeffen en uno de mis aniversarios. Al subirme al auto, noto luces por el camino que lleva a mi casa, cierro la puerta con un golpe, que a Horus hace saltar de su asiento.

- Parece que tenemos compañía, Horus – digo enojada – sácame de aquí.

- ¿A donde, bent Gizeh?

- Al Ossadía, y pierde a ese imbécil por el camino.

- Como mande bent.

Como empujado por una fuerza sobrenatural, Horus arranca el auto, y sale como perseguido por el mismo diablo, la lluvia azota los cristales, pero Horus es un gran conductor, sabe que lo importante es la rapidez y la eficiencia. Al pasar por el lado del Nissan V16, veo que mi corazonada era correcta, Calford venia en camino. Al darme vuelta y mirar para atrás las luces nos siguen a una distancia prudente. Las vueltas y revueltas calles de Santiago, contribuyen para perder a Calford, al cabo de media hora las puertas de Ossadía se abren ante mí.

- Buenas noches señorita – me dice el encargado - ¿Tiene reservación?

- El señor Alessandro Forlani me espera.

- Por aquí por favor.

Y con un chasquido de dedos hace que un garzón me conduzca entre las mesas, hasta el hombre que me espera. Perfectamente vestido, un dandi de pies a cabeza, sonrisa radiante y fuego en los ojos.

- Buonanotte12 bellezza – me dice Alessandro con mirada impetuosa.

- Buenas noches – le respondo – ¿Me esperas hace mucho?

- Por suerte no tanto, ya moría de ganas de verte, por cierto ¿A tu cita de esta noche como le sentó que lo dejaras plantado?

- La verdad es que algo sospecha, pero pronto lo confirmará y estoy segura que no le caerá en gracia.

- Ordené champaña, una velada memorable como esta merece lo mejor.

- Que encantador Alessandro.

La velada transcurre sin contratiempos, lo bueno de las influencias es que uno siempre consigue lo que quiere y mejor aun, con muy pocas preguntas. Los platos preparados especialmente para mí estaban tal como me gustan. A punto. Y por supuesto acompañado de mi mentira personal. Lo que hace que mi estado de ánimo mejore notablemente. Siento las sensaciones corriendo por mi espina, se diseminan por mi cuerpo en oleadas eléctricas, por una parte Alessandro apasionado e impetuoso, “gracias Mkeffen por enseñarme lo deliciosos que pueden llagar a ser los mortales”. Por otro lado Calford, se que siguió mis pasos como una animal de caza y que esta en algún oscuro rincón, esperando a que salgamos por la puerta. El sabe tan bien como yo que no puede dejarse ver en lugares como este. Primero por que con su particular forma de vestir no seria bienvenido aquí y segundo por que sería extraño que alguien de su pendenciera gente y alguien como yo coincidieran en un restaurante de lujo como el Ossadía y tercero por que los de su clase definitivamente no comulgan con la gente bien y menos con estos lugares.

El aire se carga de estática, cuando mi cuerpo se tensa ante la cercanía de otro como yo. Las miradas se voltean hacia la entrada del restaurante el aparentemente joven hombre que cruza el umbral es el blanco de las miradas y de los comentarios formulados por lo bajo, de impecable traje negro, al igual que su pelo y sus ojos de un delicioso verde intenso. “por lo visto Alessandro lo conoce, veamos cuanto sabe”

- Cariño ¿Conoces a ese hombre? – pregunto con solapada inocencia en mi voz.

- Claro, hemos compartido algunas reuniones y por lo demás es un buen amigo de mi padre.

- Así que Giacomo lo conoce – digo más para mi misma que para mi acompañante.

- Perdón bella, decías algo.

- Nada, nada. ¿Me presentarías con él? Si es un buen amigo de tu padre, quizás sea un buen futuro socio, para los negocios que tengo en mente.

- Bella, deja el trabajo para otra ocasión, esta noche estas aquí por placer.

- ¿Me darías gusto? – digo acercándome a Alessandro por sobre la mesa – sólo por esta ves, ya veras como te compensare bien, si lo haces.

- Mamma mia13, si lo pides así no hay quien se pueda resistir.

Sin dilatar mas la situación, Alessandro se levanta de la mesa regalándome la vista con buena parte de su anatomía, se acerca con la elegancia que lo distingue al recién llegado el que rápidamente y sin dudar gira su mirada intensa hacia mí, por los movimientos de Alessandro puedo ver que lo ha invitado a nuestra mesa, la tensión en el aire es casi palpable. Al acercarse se me erizan los cabellos de la nuca, y aun así mantengo la compostura como si nada estuviera pasando.

- Máxima Aldebarán, te presento a Corrado Giovanni – dice Alessandro.

- Signora Piacere 14 – responde Corrado, tomando galantemente mi mano y besándola.

- Encantada, Corrado – digo al desconocido – ¿Quieres compartir la mesa con nosotros? Por lo que me ha dicho Alessandro, eres socio de Giacomo y seria interesante ver que negocios podríamos realizar juntos.

- Sólo una copa, espero compañía.

A una indicación de Corrado el garzón, aparece trayendo un whisky en las rocas, sin cesar mira mi cosmopolitan, por lo visto el aroma lo atrae. La conversación fluye entre temas mundanos y los negocios. Terminado su trago, Corrado se despide y se encamina a una mesa al fondo del local.

- Ahora es tu turno de cumplir con lo prometido – me dice Alessandro.

- ¿Qué quieres querido? – respondo con el solo afán de seguir su juego.

- ¿Que te parece si termináramos la velada en mi departamento?

- Interesante.

- Ese es el precio que vale la presentación de Corrado – me recuerda con descaro.

- Sería más cómodo para mí si fuéramos a mi casa, ¿Qué te parece?

- Encantado, lo que quieras bella.

Alessandro paga la cuenta y deja una generosa propina para el mesero, puedo sentir la tensión que crece en él. “los hombres son tan básicos, que no necesito utilizar mis dones para saber lo que lleva en su mente, y sobre todo en sus pantalones”. A la salida del restaurante un auto nos hace señales con las luces, tomo a Alessandro de la mano y lo encamino rápidamente hacia el estacionamiento, se que estando dentro de mi auto estará algo más protegido, y sin saber muy bien de donde Calford entra en escena.

- Maxi, que bueno encontrarte – dice Calford cruzándose abruptamente en el camino.

- Hanz, que susto me diste, lamento que hayas venido hasta aquí, ya voy de regreso a mi casa, mañana me informaras sobre el encargo que te encomendé – digo con el único afán de despistar - Buenas noches.

- Maxi, ¿No nos presentas?

- Alessandro Forlani ¿Y tu nombre cual es? – responde el italiano sin siquiera tender su mano.

- Soy Hanz Taylor – y extiende su mano en un fingido ademán de buenas costumbres.

Alessandro inocentemente y de malas ganas da su mano a Calford, de pronto la cara del italiano comienza a cambiar, veo que se le sube el color al rostro y que de a poco se comienza a encorvar por el apretón de manos fuera de lo normal. Sin pensarlo más miro fijamente a los ojos de Calford los cuales se posan sin dudar en los míos “suéltalo, no es justo lo que haces con el ES SOLO UN MORTAL”

- Te lo mereces – responde Calford en voz alta.

- “ Suéltalo AHORA, o si no te juro que me las pagaras y muy caro”

- Está bien, sólo estaba jugando.

De repente Alessandro suelta un sonoro aullido y por el sonido puedo saber que tiene por lo menos un par de dedos quebrados.

- Querido ¿Estas bien?

- Este bastardo me fracturo los dedos.

- No te preocupes él ya se va – digo y al voltear la cabeza mi delincuente favorito ya se ha desvanecido.

- Ayúdame a llegar a mi auto, en estas condiciones no soy compañía para nadie y menos para ti, bella.

- Esta bien, lamento tanto lo que paso, tu sabes como es esto de tener empleados un poco corrientes.

Una discreta tos a mis espaldas, me pone en guardia, por lo visto la visita al restaurante le resulto más corta de lo que pensaba. Apoyado con gracia contra la entrada del local nada más y nada menos que Corrado Giovanni que con gracia y sutileza ríe discretamente, por lo visto le ha resultado graciosa la escena. Las ideas pasan por mi mente a velocidad de partículas subatómicas, si no hago algo rápido las consecuencias de la poca discreción podrían caer sobre mí como una avalancha de nieve. El chofer de Alessandro lo lleva a su auto. Yo por mi parte me acerco a Corrado.

- Corrado ¿Cuánto viste de lo que pasó?

- Lo suficiente para saber que esta metida en un lío de proporciones.

- ¿Qué quieres a cambio Giovanni? – digo resuelta a satisfacer sus caprichos.

- Por ahora nada – me responde solapadamente – pero más adelante ¿Quién sabe?

- ¿Puedo confiar en tu discreción absoluta?

- Tiene mi palabra Massima. Buenas noches.

Y con una exhalación se desvanece. De regreso en mi auto, un aullido corta el silencio nocturno, salto en el asiento y miro alrededor, no veo nada pero la certeza que un perro anda cerca es total ¿Será este el maldito que busco? Mañana pondré a mi gente de confianza a indagar. Quiero estar pronto en mi habitación, se que vendrás y quiero estar preparada para tu llegada, los kilómetros se acortan a cada momento las rejas de mi casa ya son visibles al igual que la silueta de tu auto. Por lo visto esta vez no fui lo suficientemente rápida para llegar antes que tú. En las escaleras despido a Horus y el llegar a mi cuarto lo veo acostado cuan largo es.

- ERES IMBECIL, COMPLETAMENTE IMBECIL - digo arrojando mi cartera hacia su cabeza.

- No es para tanto, Gizeh.

- ¿COMO QUE NO ES PARA TANTO? LE FRACTURASTE LOS DEDOS PEDAZO DE BABOSA TARADA. – digo, y la ganas de hacer que ya no exista me consumen.

- Que vocabulario, eso lo aprendes seguramente de las malas influencias con las que últimamente andas.

- HĀLEK ŽĀHANNĀM15.

- ¡Hey! en español – me reprocha Calford.

- ¿SABES EN EL LIO QUE ESTAMOS METIDOS? – le pregunto ya sin poder aguantar más las ganas de golpearlo – POR TU CULPA CELOPATA ENGREIDO, YA SABEN DE NOSOTROS.

- ¿Qué?

- LO QUE ESCUCHASTE ME ENCONTRE EN EL RESTAURANTE CON UN TAL CORRADO GIOVANNI ¿ESO TE DICE ALGO?

- Mierda, ¿Cómo no me di cuenta?

- NO TE DAS CUENTA DE NADA Y MAS ENCIMA ALESSANDRO ESTA EN LA CLINICA, POR TU ESTUPIDES NOS DESCUBRIERON. ¿O ACASO CREES QUE ES MUY NORMAL QUE ALGUIEN COMO TU ESTE EN COMPAÑÍA DE GENTE COMO YO Y MAS ENCIMA EN UNA ESTUPIDA ESCENA DE CELOS PATOLOGICOS?

- Maxi, no te preocupes yo me arreglare a ese Giovanni – me asegura Calford.

- ¿PARA QUE? ¿PARA TENER MAS PROBLEMAS? NO GRACIAS Y POR LO DEMAS YA LO TENGO SOLUCIONADO.

- Y ¿Cómo? si se puede saber – me pregunta Calford – por que me imagino que te pidió algo a cambio de su silencio.

- Por raro que parezca – respondo más calmada y sentándome en el sitial de la esquina de mi habitación - no quiso nada y eso es en realidad lo que me preocupa, por que cuando se decida a cobrar el favor, me podría costar muy caro.

- El es así, en algún tiempo tuvimos que actuar juntos pero no revueltos, malditos levanta muertos, siempre encuentran la rendija por donde colarse.

- Pásame la botella de raki – digo con indiferencia.

- ¿Qué?

- Que me pases la botella de raki, esta en el bar de la otra habitación, allí también hay copas y por favor hazlo bien, no valla a ser que te de un ataque de algo y mandes todo volando por la ventana.

- Odio tu sarcasmo y por lo demás la culpa de todo lo que pasó esta noche es sólo tuya. Si no te hubieras portado como una puta callejera, nada hubiera pasado, prefiero matarlo delante de tus ojos antes que permitir que se meta en tu cama. A eso súmale que quedaste de verte conmigo esta noche y me cambiaste por tu principito Italiano, eso no lo podía soportar, a mi nadie me cambia. Agradecida deberías estar de mí por que no lo mate allí mismo, por menos me he cargado a varios.

- Jamás lo vas a entender – digo con tristeza.

- ¿Entender que? Que te gusta tener al rebaño a tu lado, que te divierten, que les das más importancia de la que realmente tienen, no Gizeh la que no entiende eres tú, los mortales sólo son el envase de nuestro alimento, nada más que eso. No valen nada.

Sale la habitación y regresa con las copas y el raki, bebemos en silencio y el término de la noche se acerca, la brecha que no separa se hace más tangible a cada momento, el abismo de dos seres que ven la no vida de maneras diferentes nos separa, sólo el tiempo dirá si es posible volver a conciliar dos posturas tan distintas y si que es posible que algo bueno salga de todo esto. Me levanto y me quito la ropa lentamente, me acerco a mi cama y me meto bajo la ropa, extraño tanto sentir la tibieza de las mantas sobre mi piel. Calford, me mira desde su rincón y no dice ni una palabra, de a poco parece ablandarse algo en su interior y se acerca a mí y como yo se quita la ropa y se mete a la cama junto a mí, su frío cuerpo es como el mármol pagado a mi espalda y su compañía es un lastre que llevo colgado al cuello, mis sentimientos son la espada que pende sobre mi cabeza. Necesito paz.

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GLOSARIO.

2.- QATTĀL: Árabe – marroquí, ASESINO.
3.- HABIBI: Árabe palabra cariñosa, para dirigirse a una persona muy querida.
4.- BELLISSIMA: Italiano BELLISIMA.
5.- BLODDY MARY: bebida alcohólica a base de jugo de tomates y vodka. Distinguido por su particular color rojo intenso.
6.-COSMOPOLITAN: bebida alcohólica a base se jugo de arándanos y vodka, distinguido por su color azul oscuro
7.- ÛD: laúd de mástil corto. El término ûd en árabe significa 'madera' o 'palo flexible', y es un antecesor del laúd europeo, cuyo nombre deriva de al'ûd.
8.- AL-QĀHIRA: Nombre árabe de la ciudad del Cairo que significa “la victoriosa”.
9.- ZÂMALEK: Lujoso barrio residencial en la isla de al-Gazirah El Cairo.
10.- KHAN KHALILI: Bazar de El Cairo en el cual se reúnen variados cafés.
11.- RAKI: Un aguardiente turco anisado de uva blanca, similar al ouzo griego o al pastis francés, que se enturbia cuando se le añade agua.
12.- BOUNA NOTTE: Italiano “buenas noches”.
13.- MAMMA MIA: expresión de sorpresa que en italiano significa “madre mia”.
14.- PIACERE SIGNORA: Italiano “un placer señora”
15.- HĀLEK ŽĀHANNĀM: Árabe – Marroquí “vete al infierno”


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Re: EXPIACION.

Mensaje por Ikaruss el Jue 26 Mayo - 22:48:23

Genial!!!
Me gusta que participes, y nos deleites con tus historias, jeje...

Al rato, con mas tiempo, le doy una lectura tranquila como corresponde.

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Re: EXPIACION.

Mensaje por eternasaiara el Jue 2 Jun - 13:14:39

ME ENCATO... RARISIMO COMO ESCRIBIS...LA TECNICA QUE USAS... VAS RAPIDISIMO, NO USAS MUCHO DATO, Y LOS DATOS, SON COMO PENSAMIENTOS QUE FLUYEN... ME GUSTO MUCHOOOO...
EXTRAÑABA LEER ALGO BUENO, SOBRE VAMP... GRACIAS POR PUBLICARLO.

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Re: EXPIACION.

Mensaje por ALTAIR el Jue 2 Jun - 15:26:28

gracias, la idea es esa. que aun no se sepa de que va la cosa Laughing Laughing Laughing Laughing Laughing proximamente el cap dos de expiacion
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Re: EXPIACION.

Mensaje por Ikaruss el Vie 3 Jun - 3:36:48

Y bue... se juntaron el hambre y la necesidad...
lol! lol! lol! lol!
Jajajajaja, no me maten!!!

Ya me imaginaba que iban a congeniar ustedes dos... o que tenían un gusto bastante parecido sobre los vampiros...

Yo tengo que ponerme al corriente... Razz Razz

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Re: EXPIACION.

Mensaje por ALTAIR el Vie 3 Jun - 15:17:59

mas te vale que te pongas al corriente socio Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy Very Happy
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Re: EXPIACION.

Mensaje por ALTAIR el Jue 16 Jun - 0:24:08

Aqui les dejo la segunda entrega de "EXPIACION" espero que disfruten al leerlo tanto como yo al escribirlo.


Código:
ATENCION!!!!, esta historia contiene lenguaje y situaciones que pueden molestar o agredir la sensibilidad de algunos lectores. NO APTO PARA MENORES DE EDAD


SORPRESAS NOCTURNAS.

Hace poco que recibí la llamada de Alessandro, se que merece una disculpa aunque a medias por que no puedo explicarle realmente el motivo de sus dedos fracturados, así que esta noche mi destino es la casa Forlani. La verdad es bastante conveniente para mí, no esta de más saber si Giacomo me puede surtir de alguna información adicional sobre Corrado, “vamos a ver cuantas hebras sueltas tienes en tu traje de Armani”. Horus detiene el alfa romeo frente a la entrada de la casa, antes de bajar le digo que puede disponer de unas cuantas horas libres, que cuando lo necesite lo llamaré para que venga a recogerme. Salgo de mi auto y mi aliento suelta volutas de vapor blanco, por lo visto la noche esta más fría de lo normal, igual que mi corazón. Al acercarme a la puerta el mayordomo la abre para mí y en silencio me conduce a la fastuosa habitación de Alessandro, al entrar lo veo sentado en la mesa que esta junto a la ventana y su brazo derecho en cabestrillo.

- Cariño ¿Cómo estas? – digo acercándome a él.

- Bien, por lo menos tu empleaducho no me arranco el brazo.

- Lo siento, de verdad no sabes cuanto lo siento.

- Y tu no sabes cuanto yo lo siento – me responde – por esta estupidez la velada de anoche quedo inconclusa, tenia en mente un final más placentero.

- Por lo visto tu humor no ha cambiado, eso me deja más tranquila.

- Y hay cosas de mi anatomía que no han cambiado desde anoche, bella – me suelta a quemarropa.

- Tranquilo que aún estas convaleciente.

La charla fluye sin mayores contratiempos y el ver con mis propios ojos que el daño fue menor de lo que esperaba, tranquiliza mi mente. Ahora a lo realmente importante. Camino por los pasillos de la casa. Golpeo una puerta y del interior una voz de hombre, de fumador empedernido me dice que pase.

- ¿Cómo te sientes? – digo mirando al anciano que tengo al frente – por lo visto volviste al vicio, si vas a fumar por lo menos has algo para que no sea tan notorio el aroma.

- Como siempre me descubres piccolina1 – me responde Giacomo, con una sonrisa en los labios - ¿Qué quieres de mí?

- Solo unas cuantas respuestas, ¿Corrado Gionvanni te suena?

- Uf… claro que me suena, tenemos algunos negocios juntos – me dice y en sus ojos puedo leer que hay más detrás de lo revela con palabras.

- ¿Y que tal es? Me refiero a que si es un buen socio – pregunto discretamente.

- Bueno…. Si, aunque un poco extraño. Por lo menos entre la comunidad Italo-Chilena es un hombre respetado.

- Me alegra escuchar eso.

- Piccolina no me agites las pestañas de esa manera, recuerda que no soy Alessandro, a ver ¿Qué más quieres? – me dice Giacomo encantado por mi jugarreta.

- Saber si su palabra es de fiar.

- En lo que a mí respecta si lo es, ahora por lo “detalles” que llegan a mis oídos, no es muy agradable cuando las cosas no salen como él quiere, además, se rumorea que tiene un pasado oculto o algo así. Si tu me lo preguntas esconde algo o a alguien, si sabes a lo que me refiero.

- Gracias cariño, me diste la hebra que necesito tirar.

- ¿Che cosa2? – me pregunta desconcertado.

Me levanto del sillón, me dirijo a la puerta y al llegar a ella me volteo y le suelto una sonora carcajada.

- ¿Sabes cuanto demora un Armani en descoserse? Y sin más cierro la puerta tras de mí.

Al llegar al primer rellano de la puerta de entrada el mayordomo me despide luego de preguntar si quiero que me llame un taxi. Revuelvo en mi Luis Vouton para encontrar mi celular y llamar a Horus, cuando un particular claxon me alerta. En la calle el V16. Me acerco a el con muy pocas ganas de otro enfrentamiento, más aún al recordar que cuando abrí los ojos ya no estaba en mi cama. Al acercarme, baja la ventanilla.

- Secuestro Express a domicilio, sube bonita.

- Ni aunque me pagaras, animal – le respondo.

- Y ¿Cuanto cobra la señora?

- Ja, ja para ti, más de lo que puedes pagar. Maldito celular, nunca lo encuentras cuando lo necesitas – digo volviendo a revolver mi cartera.

- Vengo a hacer las paces – me dice Calford – sube de una vez antes que me arrepienta.

- Con ese torcido sarcasmo tuyo no vas a conseguir mucho. Por fin lo encontré. No te molestes que llamo a Horus para que me lleve a casa.

- No es a tu casa a donde quiero llevarte.

- ¿Entonces? – y sin quererlo la curiosidad se despierta en mi.

- Ya veras, súbete.

Por fin me decido y doy la vuelta hasta la puerta del copiloto, su auto es una porquería, evidentemente no es del tipo al que estoy acostumbrada, pero ya estoy en este barco. Al verlo conducir no se realmente de donde rayos saca tanto encanto cuando quiere, o ¿Sólo me parece a mí? Son las doce y quince de la noche y todavía no tengo ni la más remota idea de adonde me lleva, por lo que puedo ver vamos de camino hacia el centro de Santiago, las luminarias de Apoquindo pasan por mi lado y se ven como manchas borrosas en los cristales. Conduce como el animal que es, si no fuera por su inmortalidad ya estaría varios metros bajo tierra, de eso estoy segura. Al cruzar Tobalaba ya comienzo a inquietarme, ¿Cuánto más lejos me va a llevar esta noche?, sigue bajando en dirección al centro de la capital, las vueltas que da me desorientan un poco y llegamos a un sector en el que no había estado nunca antes. En una de esas calles de barrio, se detiene en seco con un sonar de neumáticos que me horroriza.

- Ya llegamos – me dice abriendo la puerta del auto.

- Perdón, ¿Llegamos? ¿A donde? – le pegunto – por aquí solo veo fábricas.

- Pienso darte una cita algo más estimulante que la de anoche, bájate.

De malas ganas bajo del auto, y al estar a su lado un chiquillo se acerca a Calford.

- Se lo estaciono jefe.

- Si le pasa algo a mi auto te mato weoncito – le dice al muchacho tomándolo por la solapa de la chaqueta.

- No se caliente maestro, aquí todos lo cabros me cachan, así que no le va pasar ná.

- Llévatelo - le dice tirándole las llaves y dándome su brazo – ¿Entramos bonita?

- Estas demente.

Se escucha el sonido de la música, amortajado por gruesas paredes y sólo un portón esta a la vista, se acerca y golpea diez veces, dos fuertes, tres suaves, cuatro fuertes y el ultimo casi inaudible. Una puerta pequeña se abre y me toma de la mano para hacerme entrar. El lugar es de lo peor, las luces que nos alumbran provienen del fondo del local y son de los autos estacionados, por lo visto este tugurio tiene mas de una entrada, el aire esta tan viciado que se corta con cuchillo, el sonido de la música ahora es estridente, las parejas bailan al compás del ritmo del momento. Los roces del baile son más que sugerentes, por lo visto este es el lugar donde mi animal favorito se reúne antes de una de sus carreras. Caminamos hasta el lugar que se presume que es la barra, al llegar, ya tengo más que algunas miradas a mí haber. Calford se acerca y le grita al tipo que atiende que le traiga una cerveza, al llegar con ella el sujeto me pregunta “¿Qué vas a tomar?” a lo que le respondo que me traiga un cosmopolitan, el tipo ríe con descaro, como si le hubieran contado el mejor de los chistes, entonces el delincuente a mi lado interviene y le dice que me traiga otra cerveza. Ya con ella en mi mano me dice que seria mejor que dejara mi bolsa en el auto, se la entrego y sale de escena.

- Por que mierda acepte venir con él – me reprocho en voz alta.

- Tranquila mami – me dice un sujeto extraño y por el acento puedo notar que es centroamericano – vamos a quemar la pista.

- Suéltame – le digo al hombre y quito su mano de mi brazo.

- ¿Algún problema negro? – le dice Calford al caribeño – viene conmigo, así que no la huevees más, este culo es mío.

- Ok, man, no pasa nada – le responde y se aleja con las manos sobre la cabeza.

- ¿Bailamos?

- Ahora si que te volviste loco – le digo con una incredulidad absoluta por lo que me acaba de preguntar.

- Baila conmigo bonita, vas a ver como después de un rato te acostumbras, además, todavía falta para mi carrera y hay que matar el tiempo.

Al llegar al centro de las parejas el ritmo se contagia “bailando sola esta, bailando sola esta, no sabe a que se va a enfrentar la pobre, será un choque tan brutal” me toma por la cintura y me acerca a él, mientras el vaivén de sus caderas golpea contra mi cuerpo “que jamás podrá olvidarme a mí” una mano por sobre su cabeza y con la otra me toma fuertemente por el trasero “el señor de la noche, soy mitad hombre mitad animal, el señor de la noche, mejor escapa o te va a matar” baja su cara por mi torso hasta que sus piernas están flectadas por completo “BAILA PARA MI ESTA NOCHE BONITA” me grita por sobre la música mientas con sus manos recorre mis piernas “el señor de la noche, con tu corazón no deberías jugar a mil a mi” vuelve a subir hasta quedar a mi altura y con sus manos levanta las mías por sobre nosotros “que te haré subir al cielo, bajar y besar el mismo infierno yo que seré tu dolor eterno, tu tan caliente yo tan invierno” deja caer mis brazos en su cuello, mientras se estira como un gato hacia tras. Aun estoy muda y congelada en la pista, no puedo creer que me pida algo tan vulgar en público “tu que fuiste presa tan fácil lloras, tu tan libre ahora vivo yo en tus horas, hay algo en ti de mi que te azora, que tus sueños controla y te descontrola” por fin me decido a seguir su juego, y bajo mis manos por su pecho arañándolo, levanta la vista y se encuentra con una mirada tan intensa como la suya, a un compás de la música se aleja de mi para quitarse la chaqueta y tirarla al suelo, lo imito casi en el acto dejando al descubierto mi blusa de seda y abro sugerentemente los botones hasta que solo me cubren lo suficiente y con eso darle una mejor panorámica de mi anatomía “el señor de la noche, soy mitad hombre mitad animal, el señor de la noche, mejor escapa o te va a matar” le doy la espalda y muevo mis caderas al ritmo de la sugerente melodía “el señor de la noche, con tu corazón no deberías jugar a mil a mi” siguiendo un impulso me pego a su cuerpo y con mi derecha suelto mi cabello “soñó volar conmigo en un pegazo y tiene el corazón hecho pedazos su sentencia la firmo un abrazo y el veneno de mis besos fue su fracaso” la melodía recorre mi cuerpo como droga en las venas, inclino mi torso hasta que mis manos tocan el suelo, para levantarme y que mi cabello caiga en cascadas por su cara “hoy camina moribunda herida, en este callejón sin salida, sin rumbo toda perdida, deseando perder la vida” vuelve a poner las manos en mis caderas y al dejar caer mi cabeza hacia atrás siento sus labios en mi cuello, mientras para librarme de esa caricia, me deslizo bailando hacia abajo, por suerte mi falda corta me lo permite con libertad “el señor de la noche, soy mitad hombre mitad animal, el señor de la noche, mejor escapa o te va a matar” me toma por los hombros para hacerme levantar otra vez y con sus manos me gira para quedar nuevamente frente a frente, por sobre la música puedo escuchar los aullidos de la multitud que por lo visto disfruta del show “el señor de la noche, con tu corazón no deberías jugar a mil a mi” la mirada de Calford es tan intensa que seria capaz de quemar a quien se le cruzara por en frente, me acerco más a él para decirle en el oído “si querías espectáculo eso vas a tener” y con la punta de mi lengua acaricio el lóbulo de su oreja “bailando sola esta, bailando sola esta, no sabe a que se va a enfrentar la pobre, ser un choque tan brutal” de repente su mirada se enturbia de manera que podría alarmar a cualquiera, menos a mí. Con la mano izquierda enreda mi cabello en su puño para mirarme a los ojos “que jamás podrá olvidarme a mí” no retrocedo ni un centímetro y cuando sus labios ya casi tocan los míos me dice “eso es lo que me gusta de ti que no te dejas intimidar por nada ni por nadie”“el señor de la noche, el señor de la noche, el señor de la noche, el señor de la noche, el señor de la noche…” los últimos acordes suenan cuando me besa con toda la furia que es capaz de contener su cuerpo sin que se revele su verdadera naturaleza, respondo a esa urgencia de la misma manera, impulsiva y primitiva.

La música continua y al levantar la cabeza, las miradas de los allí reunidos no dejan pasar un solo movimiento de nuestros cuerpos, Calford ríe.

- Vamos a la barra, entes que estos weones empiecen a arrancarse la cabeza por ver quien llega primero hasta ti, los mataría, pero la mayoría apuesta conmigo en los autos y no me gustaría perder dinero por tus bailecitos.


Tomamos otro par de cervezas cuando las bocinas de los autos empiezan a sonar, por lo visto el momento de la carrera ha llegado.

- ¿Vienes? – me dice Calford – un par de carreras y te llevo de vuelta a tu casa y por favor no me distraigas tratando de arrastrar bajo tu falda a cuanto weon se te cruce por el camino.

- Lo que yo decida hacer con mi tiempo libre no es tu problema, además ¿Como sabes si encuentro alguien que sea mejor que tú en mi cama?

- OUCH… eso dolió. Me esperan para apostar.

Salió como el salvaje que es, a la carrera, para llegar junto a un grupo de hombres con los que apuesta, luego de unos cuantos aspavientos y otros pocos empujones por lo visto se ponen de acuerdo, me hace una seña con su mano, para que suba a su auto. Ya estamos de vuelta en las calles, casi donde las industrias se acaban, se detiene la caravana de autos y tres de ellos se alinean en lo que al parecer es la línea de salida, la gente esta alborotada. Una jovencita en pequeños pantalones se pone al frente de los vehículos que van a competir para dar la partida mientas de fondo se escuchan los rugidos de los motores. A la cuenta de tres los autos comienzan a competir, al cabo de unos buenos metros se detienen con el sonido de los neumáticos sobre el asfalto. Las carreras se repiten sin cesar hasta un total de diez. Al llegar Calford le pregunto ¿Que ganaste esta noche? Me dice que ya es hora de irnos y de camino a mi casa…

- ¿Qué ganaste esta noche? – le pregunto por segunda vez.

- ¿Viste el subaru verde y el nissan blanco?

- Si ¿por?

- Bueno ahora son míos, para que lo sepas bonita, no apuesto por menos que eso.

El camino es bastante más largo desde aquí, que desde los lugares que frecuento habitualmente, al pasar el pueblito de los Dominicos y subir por Camino el Alba, la noche parece más silenciosa de lo normal, sin querer ambos acumulamos un cierto grado de tensión, la intuición nos dice que algo va a ocurrir, sin hablar, cada uno a su modo esta alerta por lo que pueda llegar a pasar. De entre los árboles que franquean los costados del camino una gran sombra salta sobre la delantera del auto, Calford frena en seco mientras la bestia nos enseña los dientes, de una patada él abre la puerta y a su vez también le enseña los dientes al licántropo que nos ha detenido. Bajo rápidamente y por sobre los gruñidos de ambos me grita que abra la maleta del auto, lo hago, y lo que veo me deja un poco mas tranquila, lleva un arsenal en la maleta de su auto, saco un par de glock automáticas y un rifle Enfield L85A, corro hacia él y le entrego el rifle, paso la bala de la recamara y estoy lista para vaciar el cargador en el cuerpo de la bestia. El lobo lanza un sonoro aullido y se prepara para saltar. Ya lo tengo en la mira. Tantos años en medio oriente que es casi imposible que no sepa manejar cualquier tipo de arma. La bestia tensa olisquea a Calford y lanza una garra contra el rifle que este sostiene, el arma cae al suelo y el lobo acerca más su hocico a la cara de mi delincuente, sin pensarlo más disparo al hombro de la bestia, el que se gira hacia mí y también olfatea a mi alrededor. El salto es inminente…

- ¿Qué buscaba el lobo? – le pregunto sorprendida de que haya desaparecido tal como llego.

- Esto no me gusta nada Gizeh – me responde al volante otra vez.

- Hay algo que no te dicho.

- No me salgas con sorpresas ahora, ya fue suficiente por esta noche.

- ¿Sabes por que volví a Chile?

- ¿Me lo vas a decir? – me pregunta Calford.

- Volví para vengar la extinción del que consideraba mi esposo – le digo y puedo ver que la revelación no le ha gustado para nada.

- ¿Y que?

- Por lo que he sabido el asesino va detrás de un vampiro de cada estirpe el primero en la lista fue Mkeffen, así que seguí su huella hasta aquí - le confieso – no te dije nada por que no quiero que nadie intervenga en mis asuntos.

- Mientras no me alcance tu venganza, no hay problema, por mi no te preocupes. Si te arrancan la cabeza no quiero verme involucrado, sabes que no seria bueno que se enteraran más tarde o más temprano de la “relación” que tenemos.

- Me perece bien, sólo quería que lo supieras

Al llegar a mi habitación, ambos cansados, me dispongo a liberarme de las tensiones de esta intensa noche, y dejo a Calford desparramado sobre mi cama, mientras voy al cuarto del lado por el raki, las copas y un poco de música. Los sonidos llenan la estancia con lo acordes de oriente, la melodía me transporta otra vez a las noches de Egipto y en el aire parece flotar el dulce aroma de los árboles frutales y del café recién molido. Una de aquellas noches una mujer a la que Mkeffen salvo de un salto, prometió devolverle el favor por mi mano. Logró encontrarme y me llevo a un sótano en Zâmalek, tan viejo como cada piedra que cubre las callejuelas de El Cairo antiguo, allí no reunimos cada noche durante un mes. Hasta que en mi vio pagado el favor que Mkeffen le había hecho, satisfecha consigo misma y conmigo nos despedimos para no volver a vernos jamás. Desde ese momento lo que me enseño se volvió mi manera favorita de despejar mi mente. Mkeffen se dio por más que pagado, cuando le mostré lo aprendido. Esta noche como tantas antes necesito despejar mi mente y por eso volveré a mis antiguas costumbres. Llevo a Calford una copa de raki y no parece darse cuenta de mi existencia. La habitación contigua a mi dormitorio es mas una sala de estar, con grandes espejos de marco dorado con motivos egipcios y tapices bordados colgados de las paredes. Un par de cómodos sillones y grandes alfombras persas, una cajonera de madera esta en un rincón junto al bar, pero el centro esta vacío, de la cajonera saco lo necesario y me cambio de ropa, para cuando estoy lista la música ya ha entrado en mi cuerpo, subo el volumen del equipo de música y llego al centro de la habitación. Cada fibra de mi cuerpo se mece al compás de la música, mis brazos están como poseídos y se mueven como ibis en el viento, mientras mis caderas golpean contra las cuentas que penden graciosas de mi cintura. Con los sonidos de mí querida tierra dándome vueltas por la cabeza, me olvido del mundo a mí alrededor y bailo sin pensar en nada ni en nadie.

- No sabia que podías hacer eso – me dice Calford apoyado en el marco de la puerta.

- Nunca preguntaste demasiado ¿o si? – le respondo dejando de bailar y caminando hasta el equipo de sonido.

- Deja la música como esta me gusta verte bailar.

- Me pediste que bailara para ti esta noche y si quieres es lo que haré.

- Uf… un concierto particular de baile – me dice con sarcasmo, sentándose en uno de los sillones.

Continúo con mi danza, ya sin pesar. La tensión se ha disuelto como azúcar en el café, ahora bailo por placer, para su placer. Cada movimiento de mi cuerpo es una invitación, cada giro que doy es para complacerlo. Veo como la expectativa crece en sus ojos.

- Esta noche bailaré sólo para ti – le digo con malicia.

Cada músculo de mi cuerpo se confabula para logar su objetivo y por lo que puedo notar esta surtiendo el efecto esperado. En mitad de una melodía se levanta y como un felino llega hasta mí, da vueltas a mí alrededor sin dejar de observarme de pies a cabeza. Apura la copa que tiene en su mano para dejarla caer sobre la alfombra, me envuelve en sus brazos y me besa, sus labios saben a una mezcla de raki y deseos contenidos, sus manos en mi espalda recorren cada vértebra y no dejan un solo lugar sin explorar. Mis dedos se enredan en su cabello, cuando siento el filo de sus dientes contra mi hombro, mi cuerpo se arquea contra su duro pecho. Las emociones mezcladas con un deseo tan urgente solo pueden terminar de una manera desesperada. Con mi espalda contra un espejo y mis piernas a su alrededor. La noche desborda de pasión exuberante, aunque es invierno el ventanal esta abierto y por el entra el viento frío y unas cuantas gotas de lluvia que comienzan a caer. Nada parece detener la locura en que nos vemos inmersos, el tiempo transcurre para nosotros más rápido que lo normal, las caricias son exigentes con los cuerpos hambrientos, la necesidad de por un momento logar tener un lugar en el mundo es abrumadora, los ojos turbios y las voces roncas se mezclan con los gemidos que las bocas no logran contener.

- La mañana se acerca – le digo en un susurro y siento el repiquetear de un teléfono.

- Que manera más sutil de echarme de tu casa.

- Ya vete, animal.

Se demora con la postura de cada prenda, al parecer el sonido de su teléfono no lo perturba en lo más mínimo. Ya vestido se acerca a mi cama y con su mirada intensa me da algo cercano a una disculpa, toma el celular y después de mirar el número del que le marcan, rechaza la llamada y lo guarda con diversión en el bolsillo interno de su chaqueta. Sin mirar a tras cierra la puerta de mi habitación. Falta poco para el amanecer y necesito saciar mi sed, me levanto y llamo a Horus por el intercomunicador, a los minutos siguientes mi fiel ghoul llega con el encargo, esta vez sin disimular y en la cantidad correcta, la copa de cristal destella ante la poca luz y la sangre que contiene impacta por su bello color rojo intenso, el aroma me deleita. Con una suave bata de seda sobre mi, me acerco a la mesa en que Horus dejo mi aperitivo, los deseos se despiertan en mi de manera casi salvaje y me cuesta trabajo controlarlos, de no ser por el autocontrol aprendido en Oriente habría salido por la puerta para cazar algo que me complazca. Mi olfato esta tan agudizado que podría reconocer a mi victima a buena distancia y al ver ese estilo particular que llevan no se si realmente podría contenerme, por suerte cuento con medios más limpios y discretos. Y con gente que se ensucia las manos gustosa en mi lugar. Mientras me deleito con cada sorbo de la exquisita sangre, los ruidos en la planta baja me alertan que un huracán viene en camino. Bebo rápidamente hasta la última gota de mi copa y la puerta se abre de par en par.

- Gizeh, tu asesino ataco de nuevo – me suelta Calford a quemarropa.

- ¿Qué? Si esto es una de tus bromas, te digo de inmediato que no es para nada graciosa.

- Ojala fuera una broma, la llamada que rechacé cuando salía de aquí, era de uno de los míos, por eso volví, por que por lo visto, ahora esto también es mi asunto.

- Creo que te deje bien claro que no te permito que interfieras en esto, la caza del asesino es solo mía – le recuerdo con toda la entereza de la que soy capaz.

- Tu veras lo que haces, yo por mi parte haré lo que sea necesario para dar con el, nadie trata de sepultar a mi hermano y se va sin cobrar su parte – me refriega en la cara un iracundo Calford.

- ¿Tu hermano?

- Si… mi hermano. Darren. Casi lo descuartizan a la salida de un local nocturno, esta vez libró con suerte, tiene una capacidad sorprendente para escabullirse.

- ¿Se recuperará? – pregunto incrédula.

- Si, con el tiempo y bastante descanso, estará como nuevo. Ahora a lo que realmente volví. El que trato de descuartizar a mi hermano…

- ¿Quién es? Dímelo.

- Fue el mismo perro que nos ataco, por lo visto no éramos su objetivo esta noche.

- Quítate la chaqueta – le digo acercándome con rapidez.

- ¿Qué? ¿Para que quieres mi chaqueta?

- Ya te explicaré – le digo recibiendo su chaqueta en mis manos.

Al examinarla, me doy cuenta que no es su chaqueta habitual, esta está mas gastada. Registro los bolsillos y de ella voy sacando, recibos, papeles con números de teléfono etc… al acercarla a mi nariz reconozco el aroma inconfundible de mi delincuente mezclado con el olor de otro vampiro que no conozco, por lo visto esta es la clave del asalto de esta noche. Tiro la chaqueta sobre mi cama mientras por la ventana de mi dormitorio el alba empieza a llegar, me acerco a la pared para pulsar el interruptor que hace bajar las persianas eléctricas y dejar nuevamente mi habitación en la más negra penumbra. Llego a mi peinador y saco de la caja de mis joyas los pendientes de amatista, los examino con detención y las piedras despiden destellos violetas mientras los engastes de platino envejecido sostienen con gracia el delicado peso de las gemas. Otra vez repito la operación y cerrando mis ojos acerco los pendientes a mi nariz, mi aroma mezclado con el perfume que ocupe esta noche y por supuesto el aroma eternamente varonil y excitante de Mkeffen.

- Esa chaqueta no es tuya - le digo convencida.

- ¿Y?

- ¿Será por casualidad de tu hermano?

- Ya veo, esa es la razón por la cual no nos ataco. El aroma de Darren lo guió hasta mí, pero al estar mezclado con el mío no estuvo seguro y prefirió seguir buscando. Ahora ¿Por que a ti también te olfateo?

- Por esto – le digo sosteniendo en alto los pendientes – aún tienen la fragancia de Mkeffen. Me los obsequió en el último aniversario de mi abrazo.

- Entiendo - me dice con un gesto torcido en la boca – también reconoció el aroma de la momia Egipcia.

- NO TE PERMITO QUE LE DIGAS ASI, NI COMO VAMPIRO NI COMO HOMBRE LE LLEGAS NI A LOS TALONES. ZBEL XĀÑEZ3.

- Si me vas a putear por lo menos hazlo en español, me gusta saber que insultos salen de tu linda boquita.

- TIENES LA CAPACIDAD INFERNAL DE METER EL DEDO EN LA LLAGA Y REVOLVERME LAS ENTRAÑAS, ME DAS ASCO – le grito con el profundo dolor que me invade.

- Ves, así esta mejor, por lo menos se lo que piensas de mi y no necesito traducción simultanea.

Mi mano vuela a la velocidad del rayo hasta estamparse sonora contra su mejilla, la rabia y el dolor me hacen temblar de pies a cabeza, la mirada furiosa de Calford me cala hasta los huesos, y cuando se dispone a abrir la boca vuelvo a levantar mi mano. Esta vez el fue más rápido. Con su mano me toma por la muñeca y me acerca a él, de un tirón se carga mi peso contra su hombro y me lanza sobre la cama. Aterrizo con un ruido sordo y hecha un lío de cabellos y seda. Al incorporarme sobre los codos me encuentro con la mirada gélida de mi mejor enemigo. La lentitud con la que se mueve me hace pensar que el tifón que se acerca es más potente de lo que yo pensaba. Paso a paso llega hasta mí, las manos le tiemblan cuando las acerca a los botones de su camisa, los desabrocha uno a uno y mientras lo hace siento que la rabia se me sube a la garganta como bilis marga y quemante. Tira la camisa lejos de la cama y con los puños cerrados me empuja y me tumba sobre el colchón, acto seguido se sienta a horcajadas sobre mí y con sus manos aprisiona las mías, sus ojos directamente sobre los míos me taladran con la dolorosa verdad que esta apunto de escupirme a la cara.

- Tu momia ya no existe, acostúmbrate a eso – me arroja a la cara sin ningún tipo de contemplación – no va a volver y si lo hiciera sería yo quien lo desaparezca.

- TE ODIO.

- Ódiame cuanto quieras, pero es la verdad y nada va a cambiar eso. No soporto la sola idea de pensar que cuando estoy entre tus piernas sea en él en quien piensas. Tu existencia y la mía están atadas más allá de la vida y de la muerte y si tengo que recordártelo a cada minuto, no dudes que lo haré y es precisamente eso lo que pienso hacer ahora.

- SUELTAME BASTARDO MAL PARIDO, NO QUIERO QUE ME TOQUES – le grito a centímetros de la cara.

- ¿Estas segura que no quieres que te toque? – me pregunta mientras sus ojos se vuelven oscuros - hace un rato no decías lo mismo, hace un rato tu cuerpo respondía a mis caricias de una manera increíble. Quiero que seas completamente mía, aunque tenga que doblegar tu espíritu y quebrar tu mente. Te lo juro bonita.

En ese momento algo se quebró en su interior, en mis oídos el claro sonar del cristal rompiéndose, me alerto que lo seguros internos de mi delincuente se habían soltado y que tras la ira de sus palabras había más de un deseo oculto y por lo menos uno de ellos es noble. Algo cambió en mi interior el luto de la perdida pareció de un momento a otro ser mas gris que negro. Me aflojo sobre el colchón y con la cara vuelta hacia un lado no me resisto a su ataque verbal. La bravata continúa desde insultos hasta juramentos, caen como lluvia fría sobre mí, las palabras se cuelan en mi cerebro y se alojan de a poco en mi interior sanado viejas heridas y abriendo otras nuevas. Poco a poco me acostumbro al dolor que por lo visto no piensa remitir y se me hace más fácil volver a mi normalidad. Me sereno lo suficiente como para lograr mirarlo a la cara sin hacerme pedazos en el intento.

- Bésame – le exijo mas allá de cualquier instinto de autopreservación – quiero sentir cuan real eres en mi existencia.

- Esta vez, sólo por esta vez, tus deseos son órdenes, bonita.


Tal como sus palabras los besos caen sobre mi boca que se deleita a cada contacto, por extraño que parezca son casi un bálsamo para mis heridas. Besos violentos y suaves se alternan con las promesas tácitas de protección y lealtad. Una batalla menos que librar. Aunque aún quedan algunas, entre ellas, una de las peores, hacer desistir a Calford de cazar a mi asesino.















GLOSARIO.

1.- PICCOLINA: Italiano “pequeñita”
2.- ¿CHE COSA?: Italiano “¿Qué cosa?”
3.- ZBEL XĀÑEZ: Árabe – Marroquí “basura apestosa”.
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ALTAIR
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Re: EXPIACION.

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