La Leyenda

EL pasado no se olvida...

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EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:08:37

(Ir corriendo al sector... Relatos antiguos de chicago, para no estar tan perdidos con lo que sucede...)



Luego sí, leer lo que sigue...

El joven observa las calles de la ciudad. nunca termina de acostumbrarse a tanto brillo en las mismas, y eso lo enloquece algunas noches...
Esta vestido sencillo. un sacón de cuero oscuro, una chaqueta de pana, y las mangas de su camisa, manchadas con sangre de las peleas corrientes de cada noche.

Esta sentado en un viejo banco del parque que rodea al lago Michigan, fumando un cigarrillo. Vicio que la era moderna le inculco, pero que ni siquiera necesita. Un mechon de su cabello negro como la noche, le cae por el rostro, y tiene los ojos afiebrados por el cansancio y el dolor.

No ha tenido paz desde aquel fatidico suceso. Cada noche se levanta sintiendo que algo esta mal en todo aquello, pero no puede hablarlo con nadie, y como siempre lo oculta detras de sus silencios.
Se quita los guantes y observa sus manos lastimadas y aun sin curar. Tarda demaciado recuperar las heridas, cuando las heridas han sido totales...

Suspira y vuelve a mirar el lago.
Ojala todo salga bien...- Piensa entrecerrando los ojos.- Ojala nada vuelva a ser igual.-

Pero muy en el fondo sabe que nada va a cambiar y que el destino ya esta escrito...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:08:54

Viernes 3Hs.

A veces no entiende ciertas respuestas... Tal vez sea el quien no tiene otra forma de expresarse... pero creyo ser claro con el Gangrel. Leonard es un vastago demaciado impertinente... irrespetuoso.
Y si algo odia, es que le falten el respeto... ¿Tan dificil es de entender?.


Enciende un cigarrillo y mira hacia el callejon. Le dejo bien claro como son las cosas. Patrick ya le habia hablado de él y de las extrañas actitudes. Y la verdad, Mikel ni siquiera le presto atencion. Nunca le presta atencion a Patrick el niño...
Nunca le presto atencion a nadie. Que cada uno haga su vida, y que lo dejen en paz a el. Ya bastante la tuvo que pagar por ocuparse de debilidades de otros.

Pero ahora, escuchando las idioteces de ese hombre mucho mayor que el, no entiende.

Mueve la cabeza de un lado al otro y se aleja del callejon. La noche lo envuelve. La ciudad lo atrapa. Los humanos lo observan como si fuera un sapo de otro pozo. Y lo es... Y no le molesta. Esa no es su ciudad. Solo esta de paso.

Algo hace que se detenga. Es una presencia conocida. Gira y mira.
Observa a Nemesis alejarse de su grupo. Una joven tan solitaria como el, que guarda tantos secretos como el.
Pudo verlos. Los sintio. Estuvo con ella, aguantando su dolor.
Ella nunca lo sabra.
Baja la cabeza y sigue caminando. Hay un sentimiento extraño que lo inunda cada vez que la ve, pero no deja que eso lo distraiga.

Coloca sus manos en los bolsillos y se aleja del lugar. Tiene que descubrir de alguna manera, quien mando a buscar a los Angelus. Por que si su presentimiento es verdadero, varias cabezas van a caer, y el sera el encargado de que asi sea.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:09:15


Moina Mc Greggor se acomodo en su sillón de pana y observo la enorme oficina que le pertenecía. Había llegado allí, gracias a su esfuerzo, su dedicación y su trabajo, y por supuesto, por alguna mano mágica que no dudo en recomendarla para ese puesto. Un puesto único si los hay.
Secretaria del Regente de la Capilla de Chicago.
Sabía que el Señor Kazuka tenía algo que ver con eso, pero nunca tuvo el atrevimiento de preguntarle para sacarse la duda.
Lo que no sabia, era por que el Señor Kazuka la había recomendado a ella, y no se postulo directamente él, a ese cargo.
Lo descubriría mucho tiempo después, y ya dentro de las grandes esferas del poder. El Señor Kazuka estaba castigado por el Gran Circulo Interior.
Sus obligaciones junto al Regente DuSable la llevaban a estar prácticamente fuera de la Capilla, y lejos de sus antiguos conocidos. Pero cada vez que regresaba a Chicago, o se presentaba a alguna fiesta en sociedad, añoraba aquellos años de luz y brillos que tanto le habían gustado.
En su nuevo puesto había descubiertos secretos que estaban vedados para su época de aprendiz primeriza. Secretos realmente ocultos que la erizaban de solo saber su procedencia. Pero su actividad era a lo que ella siempre había aspirado, y estaba orgullosa de pertenecer a esa leite aunque reconocía que no se lo merecía.
Para obtener su puesto, había pasado por encima de personajes tan poderosos como Tracy o el mismo Andre Von Haggen, quien aun la miraba con todo el desprecio posible.
Estaba conciente que había sido puesta allí, por alguna razón. Sabía que había algo más en todo eso.

Se levanto de su sillón, y se observo en el reflejo del ventanal.
Suspiro sin necesitarlo. Se alisó el cabello, arreglo su ropa, y verifico que su labial no se hubiera corrido.
Algo le faltaba en su vida.
Algo no estaba perfecto.
Miro su mano, el anillo que brillaba en una luz roja fluorescente y se pregunto como había llegado allí. No recordaba quien se lo había regalado, ni como lo había conseguido. Pero estaba tan aferrado a su anular, que ni se preocupaba por sacarlo.
Intento una vez más, pero nada. No cedía. Así que lo dejo junto a los otros que ya adornaban sus finos dedos.
Observo los papeles sobre su escritorio. Esa noche, el nuevo Discípulo humano tenia nuevamente sus clases. Ella era la encargada de enseñarle las nuevas Cabalas y numerología mágica. La sola presencia de ese muchacho, la erizaba.
Lo había traído a la Capilla el mismo Magus Aliester Croweller.
Si bien su educación se repartía entre las dos Capillas ahora presentes en la ciudad, era en la Capilla blanca donde recibía su mayor educación.
El magus Aliester Croweller era otro misterio en su vida. Ya había oído hablar sobre el desde antes de que ella fuera convertida a Vástago. Y una vez Tremere, escucho mil y una leyenda sobre el, que la conmovieron y ala vez la admiraron.
Pero tenerlo frente a frente cada vez que DuSable o alguna autoridad de la Capilla requiere su presencia, la estremece.
Hay algo entre ellos, que la confunde.
Solo un par de veces se ha tomado el atrevimiento de levantar la mirada ante su presencia, pero en esos pocos segundos, algo ajeno a el entorno, la envuelve, y luego no puede dejar de pensar en el, por varias noches seguidas.
Y sabe que a el le sucede algo similar.
Más de una vez, en esos esporádicos encuentros, mientras sus miradas se cruzan, los dos saben. Se encuentran en el tiempo. Se abarcan y se reconocen… pero nada. El silencio vuelve a rodearlos, y la misma rutina del protocolo los aleja.
Sabe que es un hombre enigmatico y lleno de sorpresas.
Sabe que seduce con solo existir, y tiene un encanto sobrenatural que lo trae consigo desde antes de nacido a la oscuridad.
Pero no es eso lo que ella la conmueve. No esta allí para enamorase de los Tremeres, ni esas superfluas sensaciones humanas. No. Es otra cosa.
Es una soledad diferente la que los rodea a los dos, como si alguna vez el Universo hubiera estado de su lado, y hoy, ese abismo los separa tanto hasta hacerlos olvidar el uno del otro.

Entrecierra los ojos. Nuevamente ese sentimiento. Se sonríe.
Agarra de la mesa los últimos informes del Discípulo de ese hombre y corrige algunos errores. Para tratarse de un simple humano, esta bastante capacitado para la dura enseñanza dentro de la Capilla.
Se le ha exigido mas de lo convenido, por tratarse de quien es. Delian Feeling. Un joven de descendencia oscura, con un futuro aun más oscuro.

Haciendo un rejunte de sus recuerdos, y con ese escalofrío extraño en su piel cada vez que nombra algo que le pertenezca a Aliester Croweller, otra vez la pregunta que todos se hacen.
¿Por qué?
Un Mago con la capacidad de creación de ese vástago, un día, como si de una locura se tratara, entrego a su Capilla, la más bella de sus pertenencias. Un pequeño niño llamado Ciciel, que según los informes, fue trasladado a la misma Capilla de Viena para su educación.
Ciciel es un niño Prodigo. Con solo seis años, tiene mas poder en su sangre que muchos de ellos juntos.
Todos esos datos, tanto Ciciel, como Delian Feeling, eran sus protegidos, ocultos tras su poder, que un día entrego.
Nunca discutió que al niño se lo llevaran lejos, ni que el otro muchacho sea solo un adolescente aun por mucho que vivir. Nunca reprocho que la Capilla se quedara con sus informes y estudios sobre la teoría de que algún día ellos podrían caminar bajo el sol. No. Entrego todo y se convirtió en un fiel discípulo del Clan, sin rebelarse ni ocultar nada. Todo. A manos abiertas se quedo desnudo frente a sus superiores.
Pero ella duda de esa fidelidad.
Siempre dudo. Desde que lo miro a los ojos, y se reconoció.

El golpe suave en la puerta, la regresa de sus pensamientos. Es la voz del joven Delian.
- Señorita Moina.- Dice tímido desde atrás del grueso roble.
- Adelante.-
El joven entra. Es muy parecido a él. Cada uno de sus vástagos, es parecido a él. Mikel, Saiara, el desaparecido David, Maximiliano y este pequeño futuro. Todos tienen esa mirada especial. Todos tienen esos ojos azules, que seducen y asustan a la vez.
- Le traje las tareas que me pidió, y además agregue una nueva teoría sobre el uso de la Cabala para poder transformar el aire en materia sólida, y utilizarlo como fuerza de choque… Fíjese… Si unimos estos elementos, justo en el momento propicio de…-
- Detente. Todo a su tiempo. Toma asiento, y mantente en silencio, mientras reviso esto.-

El joven obedece y se queda cayado mientras observa a la mujer de cabellos oscuros leer sus carpetas. Moina intenta concentrarse, pero las palabras de Delian la confunden.
Sabe que el joven es mucho más de lo que Croweller dice. Sabe que tiene mas poder, del que pueda llegar a imaginarse.
Las manos comienzan a temblarle.
Observa la escritura. Observa lo escrito en las hojas y puede ver entre líneas, que las mimas letras se movilizan, mostrándole otra escritura sobre la misma tinta. Hay magia latente allí. Hay magia que quema.
Moina lo tira sobre el escritorio, y se refriega las manos.
- ¿Quién te dio esto? ¿Quien te enseño esto, Discípulo?- Dice enojada. Delian la mira sin entender.
- Simplemente lo escribí. No se… se me aparecieron las imágenes en mi cabeza, y mi mano comenzó a moverse.-
Moina lo agarra del brazo y trata de descubrir en su mirada, o en sus facciones algo que le saque de su verdad.
- ¿Ellos saben lo que eres?- Le dice zamarreándolo y levantándolo de la silla.
- No… Nadie sabe… Pero por favor no les diga… No se quien puede ayudarme…pero no les diga… ellos me mataran.-
- ¿Qué vamos a hacer? Si te llegan a descubrir no se que puede llegar a suceder… Delian… debes manejar tus impulsos. Controlarte.-
- El no me escuchara… El no escucha a nadie…-
- Lo que escribiste en estas hojas, yo lo guardare… Será un secreto entre los dos, pero no vuelvas a hacerlo. Esa magia esta prohibida para nosotros… Debes tener cuidado cuando la sientas llegar… o no podré ayudarte.-
- Haré lo que me pida, Señorita Moina…-
- Ahora vete… No tengo ánimos para enseñarte nada… debo descubrir porque te suceden esas cosas… Y no será fácil desde este lugar…-
- Gracias.-
- No… Gracias no… No te estoy ayudando a ti… Estoy ayudando a nuestro Clan… Si esto sale a la luz, seremos destruidos… Y tu también.-
Delian se levanta y camina hacia la puerta. Moina lo acompaña aun contrariada. No puede ni siquiera mirarlo por el temor que le provoca.
- ¿Crees que debería contarle a Aliester lo que me sucede?-
Y el silencio del joven la envuelve. Delian no es fuerte. Es solo un adolescente mas, lleno de miedos y preocupaciones propias de su edad. Debe apurarse a descubrir que hacer con el, o tal vez sea demasiado tarde para todos.
Ahora si se pregunta, como un Tremere como Aliester Croweller entrega a la Capilla a un mago humano, aun a pesar de las represalias que estos puedan llegar a tomar contra todos los vástagos.
Y cierra la puerta, y en el silencio de la habitación, sabe que él sabe.

Y ESTA VA DE YAPA...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:09:34

Leonard aun tenia en su cabeza las imagenes de las fotos encontradas en la casa de Max. Fotos de no hacia mucho... Fotos de una adolecente humana que sonreia bajo los rayos del sol.
A su lado... "Patrick, el niño", como si la vida se les ubiera escapado hacia solo unos dias... Pero no. Eran vastagos como el... Bebian sangre y se alimentaban como el, de otros humanos...

Se miro al espejo.
A sus (¿¿¿Que edad tiene Leonard??? Me parece muy joven para la foto que le buscaste...))) años, podia decir que habia vivido... Habia tenido una mujer, habia tenido un trabajo, y una vida,...
En cambio ellos. Dos niños apenas. Max quizas traspasaba la barrera de los 18, 19 años... no mas... Y ni que hablar del pedante del niño. ¿Cuanto podia tener? 15, 16... Un horror para sus vidas humanas.

No queria pensar en lo que vio. Mejor se pondria a trabajar... Agarro la Note book que le habia quitado al muerto, y empezo a observarla. No era muy ducho en las cosas informaticas. ((((Apenas si contaba con un puntitooooooooooo)))

Se preparo para salir y llevar el computador a algun especialista en la policia. (((El master no recuerda si tenes contacto para hacer algo asi)))...((((Haces algo asi???))))...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:10:28

Ariadne tomo en brazos a Max y la deposito en la camioneta que habia quedado mal estacionada sobre la toma de agua.
Riendose, embriagados por la misma locura de irse juntos, no se percataron del chorro de agua que quedo saliendo cuandos e alejo con la misma, rumbo hacia ninguna parte.
El la miraba y le acariciaba el menton, sin perder de vista la ruta. Ella iba silenciosa, con una sonrisa en los labios...

- Asi que eres una niña celosa...- Dice él, y le roba un beso. Ella lo reta por no estar atento al manejo.
Estaciona frente al parque, no lejos de los boliches.
- ¿Y ahora?.- Dice el...
Max baja la cabeza algo timida...
El se le acerca y la besa suavemente en los labios, pero ella se hace a un lado.
- No. Mejor no.- Dice.
Ariadne la mira asombrado y trata de sonreir.
- ¿Por que?¿Que sucede?. Pense que querias...-
- No hables mas... mi cabeza esta algo confundida... Y me agarraste de sorpresa... Pero ahora, mientras manejabas, comenze a pensar en que mejor no.-
- no entiendo... Al fin y al cabo, quien deberia estar enojado soy yo. Pero ya vez... Sin rencores... Te quiero, Max...-
Max apenas lo miro. Si se encontraba con sus ojos felinos, echaria todo a perder. Luchaba internamente por no ceder ante la fuerza que ejercia Ariadne hacia ella, con solo su presencia.
- Yo tambien te quiero... Y eres especial para mi... Pero no de este modo. Yo no soy tu chica... Y tu no eres de los nuestros.-
Ariadne la miro enojado y refunfuño.
-¿Como te atreves a decir eso?.¿Tu tambien estas con esas tonterias?.-
- Te lo digo para tener una escusa... Para que no me hagas daño cuando sea tarde, y no pueda dejarte ir... Eres de esas personas que hacen daño cuando ya no estan. Cuando te faltan... Y un dia, tu tendras que decidir...-

- No se de donde sacas esas cosas.- Dice Ariadne y se baja del auto enojado.


Max lo mira alejarse hacia la oscuridad. No quiere seguirlo. Sabe que necesita estar solo.
El, se sienta al borde del lago Michigan y mira los bordes escarchados de la rivera.
- Me tienes miedo... Ahora entiendo...- Dice y apoya sus brazos en la cabeza, cara al cielo.
Max piensa en que no deberia estar ahi. Se baja de la camioneta. El gira para mirarla.

- Y haces bien... Yo podria matarte ahora mismo si mi vida corriera peligro... Por que soy malo... Soy traicionero como los gatos... - Sigue diciendo, y de un salto se levanta. Su agilidad es asombrosa. Max da un paso atras, cuando él se le acerca en menos de un segundo.
- Soy un paria... la peor alimaña que hay sobre la tierra. Ni mi madre me quiere... ¿Como puedo pretender que una niñita lo haga?.- Le dice burlonamente y Max tiene ganas de golpearlo.
- Eres un tonto... eso eres... Mejor me voy.-
- No... No soy tonto...eso si que no... Y ve... vete a jugar a la niña buena... Ve... Juntate a los otros niños... Ve... Tarde o temprano, vuestros corazones se corromperan, tarde o temprano, todos terminamos en la misma mugre... Si no, preguntale a Nemesis... Es terrible ver como las almas se pudren... Y soy yo el malo.-
Max duda, pero luego se le acerca. Todo lo que dice Ariadne le duele, pero lo entiende. Siempre fue un hombre solitario... El mas solitario de la tierra.
Sin que él pueda reaccionar, ella le toma el rostro con las dos manos, y le da un suave beso en la mejilla.
- Yo vi tu luz, Ariadne. Y te quiero.-
Luego, empieza a caminar alejandose de él. El no la sigue. Solo la ve irse...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:14:51

Patrick "El niño" observo al hombre de espaldas, que observaba el jardin de la gran mansion. El largo cabello negro, caia sobre sus hombros, dandole un toque sobrenatural a su figura.
El nunca tendria ese porte. La eternidad lo habia condenado a ese cuerpo pequeño, y sin gracia. Pero poco a poco se iba acostumbrando a ello.
El hombre giro y lo miro lleno de furia.
- ¿Como pudo haber sucedido algo asi?¿Tienes idea de lo que haz hecho?.-
- Perdon Aliester... Yo no sabia que era tan importante... y...-
- Todo lo mio es importante, pequeño engendro... Y tu eres un imbecil en pensar que ese idiota no te iba a engañar...Son todos unos ineptos... -
Vociferaba el hombre agarrandose la cabeza.
- Si eso llega a manos que no deben... todo sera un caos...- Termina diciendole, mientras lo apunta con su dedo.- Y tu... Te juro que tu, seras el primero en caer. Tienes la vida prestada... Te lo puedo asegurar.-
Patrick bajo la cabeza. No era la primera vez que sentia esa sensacion tan extraña cuando escuchaba eso, sobre el. Un sentimiento de vacio le recorrio el cuerpo, y entrecerro los ojos.
El hombre lo agarro del cuello y lo levanto varios metros hacia arriba. Sus dedos precionaban su vena yugular, y la sangre se detuvo.
- Busca ya la solucion, niño.-
- Me haces daño.- Carraspeo Patrick agarrandose el cuello.
- Busca a tu gente de confianza... A quien sea, y traeme ese paquete cuanto antes.- Dijo Aliester y cedio en la precion. - No me falles. Lo que hay ahi dentro, nos afecta a todos.-
Y lo suelta haciendolo caer. Patrick siente que su tobillo se quiebra por el golpe, pero no dice nada. No hay dolor. Solo hay miedo.
Aliester se sienta en el sillon, y apoya su cabeza en las manos. se agarra la sien con sus dedos y se queda alli un momento.
- Disculpame... es que hay cosas que no las aguanto. Cuando descubra quien fue, voy a matarlo. Te juro, Patrick, que voy a matarlo.-
Patrick no dijo nada. Simplemente se levanto en silencio.
- Buscare a quienes me puedan ayudar. No sera facil entrar ahi... -
- Lo que no entiendo aun, es por que lo llevaron a ese lugar... -
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:15:12

Salio de esa casa aun ofuscado por la violencia de ese hombre. A veces no entendia como lograba medir su fuerza, y no quebrarle el cuello de un solo toque.
No quiso mirar atras. Sabia que Aliester era un vastago peligroso, pero tambien sabia que no era el unico.
- ¿Que hacias en esa casa?- La voz conocida lo hizo girar. Alli, Mikel lo miraba desde la oscuridad.
- Nada.- Dijo tratando de no dejar entrever sus nerviso aun latentes.
-¿Nada?. Esa palabra puede significar mucho saliendo de esa Casa.-
-Nada, Mikel... Estoy cansado, no puedo resolver nada, y Aliester me mando a llamar. Te imaginaras que no estoy de humor como para contestar tonterias. Las mismas locuras de siempre.-
Mikel camino rodeandolo, como los lobos ante su presa. Patrick podia sentir que acababa de alimentarse. Su sangre aun estaba caliente. Lo siguio con la mirada. Mikel era tan pequeño como el, pero mucho mas fuerte.
- Mientes... Puedo sentir tu miedo. Te he dicho mil veces que te alejes de esta casa. Mil veces y no me escuchas.-
- Sabes que yo... yo le debo... y el puede ayudarme...-
- El no tiene las respuestas que tu necesitas...En fin...- Dice Mikel cambiando de tono.- Hoy llego una denuncia a la policia. Un grupo de personas se metio ayer en la "Intitucion de jovenes para Capacidades Especiales". Mataron seis perros y ataron al guardia... ¿Adivina como murieron los canes?-
- ¿Como?.-
- Con Garras... ¿Conoces algun Gangrel que haga eso y no sienta remordimientos...?.-

Patrick lo mira sin responder. Conoce. Esta mas que seguro. Pero tambien se pregunta que estaba haciendo ese Gangrel ahi dentro.
- Claro que lo conoces... Es tu amigo... Los he visto juntos. Averigua... s tu trabajo.-
- Sabes que no podemos entrar ahi. A esa Istitucion...-
- Tampoco a lo de Croweller, y sin embargo te vi saliendo de alli.-
Patrick no contesta. Es en vano. Mikel siempre buscara la forma de hacerlo sentir en falta. Asiente con la cabeza y comienza a alejarse de ese oscuro vastago. No entiende como un vastago como el, soporta tanta maldad en su alma. Tienen la misma edad, sin embargo son demaciado diferentes.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:15:29

En otro lugar de chicago...
Ariadne vuelve a acomodarse en su sillon. Cambia el celular de oreja y sigue escuchando.
Al final contesta.
- ¿Por que me metes en problemas?... Sabes que no es facil todo por aca...-
La otra voz le habla y el escucha... luego contesta.
- No. No me lo pidas otra vez. No lo puedo volver a hacer... Si él se da cuenta, me matara. Lo sabes... No, no tengo idea de donde puede estar ese niño, ni cuales son los planes de ese hombre para él... No incistas... quiero ayudarte, pero no se como... Y no creo que sea buena idea contarle todo esto a Annabell... No a ella. Escuchame,... no le cuentes nada... No... no me va a pasar nada. No te preoupes... Pero por favor, no le cuentes...-

Ariadne corta el celular y se queda pensativo mirando el vacio de la gran sala.
- Maldicion...- Piensa en voz alta. Se agarra de la cabeza y se queda asi un largo rato.
El celular vuelve a sonar.
Atiende.
- Hola... Sabia que eras tu... ¿Otra vez quieres verme?... Esta bien, si... Pero dejame alimentarme antes... No... estoy solo. Si...Solo. ...¿De verdad estas de mal humor? ¿Y crees que yo voy a cambiarte el mal humor?. Bueno, me apuro y voy... ¿En tu casa otra vez?¿Estaras ahi? Oka... Dame unas horas... Necesito beber, de verdad... Estoy muy debil... Nos vemos.-

Vuelve a cortar y se levanta de un salto del sillon.
- Maldicion...- Refunfuñea y se dirije a su habitacion. Alli, en su enorme closet busca que ponerse. Definitivamente hoy no es su dia.


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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:15:52

Mikel miro sus manos ensangrentadas. Los guantes le cubrian la piel, pero la imagen era la misma.
Estuvo apenas nada de matarlo. Tal vez si lo hiciera, todo terminaria.
Pero algo lo detuvo. No sabe que... O quien... Solo sabe que de pronto su mente se silencio y solo escucho esa voz que lo detenia. Y luego la vio.
Tal vez ella no tenia nada que ver con que se haya detenido. Tal vez simplemente el destino jugo en su contra y lo hizo entrar en si.
Pero si Ariadne muriera... que tan facil seria todo...
Adentro de la casa aun podia escuchar a los vastagos horrorizandose por su proceder... Pero ellos nada sabian del verdadero horror.
Entrecerro los ojos y sintio nuevamente ese halo de debilidad que hacia dias le venia afectando. Tocio una y otra vez como si necesitara del aire, y varias gotas de sangre escaparon de su boca...
Algo se pudria dentro de el...
Volvio a mirar para la casa. Haber utilizado sus poderes para intentar limpiar la alfombra, lo habia debilitado aun mas. Y esos estupidos Vastagos qu no querian irse de alli.
Ya volveria mas tarde...
Otra vez la tos...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:16:16

William se acomodo en su sillon y vio entrar a Driko.
Por el semblante, dedujo que no traia buenas noticias. Espero a que se sentara, prendiera su cigarrillo y luego si, escucho.
- William... El vastago por el cual preguntaste, ha aparecido. Lo vieron hace poco por Milwaukie y no creo que tarde mucho en llegar hacia aca... Si lo que busca es a su Vastago, deberemos estar preparados... Un ser asi es peligroso donde este.-
William volvio a observar la carpeta con los datos detallados que le mandaran con la tan temida lista roja.
- Quiero que vigilen a su vastago dia y noche... No quiero sorpresas...-
- Si... Ya hay alguien en eso... No te preocupes... Cualquier movimiento que haga lo sabremos... El tema es cuando este hombre aparezca... ¿Que hacemos?.-
William lo miro entrecerrando los ojos. Su rostro, era una mascara demaciado seria. Driko mordisqueo su cigarrillo.

- Matarlo... Esta condenado... nosotros no somos quien para resguardarlo...-
- Oka... ¿No lo juzgaran?-
- Nop... Un gangrel menos... es un gangrel menos...
Driko levanto la mirada hacia el, pero no dijo nada. Siempre creyo que los gangrel eran personas de confiar y muy valientes. Pero poco conocia aWilliam... Asi que no tenia ganas de entrar en conflictos con el...

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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:17:03

CHICAGO Y LA NOCHE EN QUE TODO OCURRIO...


La noche de pronto de lleno de inquietud... Los seres poderosos de esa sala, se observaron entre si. Aliester nuevamente había insertado su aguijón, y el príncipe trataba de contener su frenesí que se unía a las convulsiones que sufría mientras su cuerpo se curaba.
William los observaba y una leve sonrisa dejaba entrever en su rostro. Le había advertido a su príncipe sobre sus tratos con Annabell. Pero el hombre era mujeriego, y no media. Nunca media.
El mejor ejemplo era el cuerpo destruido y torturado de Yazamira que aun se consumía día a día, por un error.
Mikel lo miro de pronto, y sus ojos se cruzaron. Temía a ese vástago, pero le era útil. Un ser sin preguntas que obedecía.
Los vástagos mas jóvenes se retiraron del salón, y solo quedaron ellos.
Como pudo acompaño a su príncipe hacia la habitación superior, y apenas lo deposito sobre el sillón, este se contorsionó de tal manera, que pensó que se moría. Tal vez la sangre no era la que lo salvara, sino al contrario. Era la escusa mejor para asesinar a un enemigo molesto.
Espero. Pero nada sucedió. El príncipe volvió a mirarlo, con sus ojos llenos de rabia, y la boca aun sucia con esa sangre oscura y mortal.
-Lo quiero muerto… Muerto, William… No se como lo harás, pero ese vástago no volverá a reírse de mi…-
William no dijo nada. Al fin y al cabo, había sido la culpa del mismo Gabriel, por haber sido tan impulsivo. Pero en fin… Que se podía esperar de un ser como el…
- Si señor, pero si desea mi consejo, cuando este en mejor estado, podríamos hablarlo.-
- Dije muerto… Y es una orden.-
- Muy bien, Señor…-
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:17:36

Hacia una hora que había regresado a su casa. Caminaba lento por las calles de Chicago. Una ciudad que ahora era su cárcel.
Si había una persona con la cual no quería encontrarse, esa era con su Sire. Verlo nuevamente y tener que ir a buscarlo a su casa, lo ponía demasiado nervioso. No podía controlarlo. Era algo que no podía superar.
Y esa noche, había sido un desastre. Primero, el irresponsable de Ariadne. Luego el conflicto con los neonatos. Y por ultimo, otra vez, encontrarse a todos esos neonatos en casa de Aliester.
Si ellos supieran en el peligro al cual se arriesgaban haciendo tratos con el… pero no había forma de explicarles y de que entraran en razón.
De todos ellos, ninguna era capaz de hacerle frente a un ser como su Sire. Pero había aprendido a no meterse en la vida de los demás… no lo haría ahora.
Estaba metido en sus pensamientos, cuando a dos pasos de llegar a su casa, puede percibir la presencia de Némesis. ¿Qué hacia esa chiquilla allí?
Se escondió detrás de un árbol y observo. Los grandes murallones no le permitían ver hacia adentro, pero podía sentirla sentada allí, en el borde de la escalera.
Espero para ver si ella hacia algún movimiento o se iba. Nada.
Estaba sentada, quieta, esperándolo.
Busco sus cigarrillos, pero no los encontró. Esa invención moderna, era lo único que lo calmaba. Al final, arreglo su ropa, se acomodo sus guantes, y camino hacia la entrada.


Ella levanto la vista en cuanto lo vio llegar por el camino de grava. Mikel trato de no mirarla. Némesis había cambiado muchísimo desde que dejara esa casa. Ya ni siquiera usaba el cabello rosado. No. Ahora era un ser vestido de negro, igual a muchos.

- ¿Qué quieres?- pregunto tratado de ser cortes. No lo fue. Como siempre.
- Hablar… creo que las cosas no terminaron como quería… decirte que entiendo por que te enojaste tanto conmigo, pero no quería hablar del tema frente a todos los que estaban ahí.-
- ¿Y quien te dijo que a mi me interesa escucharte?- Dijo el subiendo los escalones.
- Quiero que entiendas, que si no te di la caja con la sangre no fue porque no confiara en vos...sino porque vi que Thorne y Leonard sacaban una muestra (sin estar enterados de quién era) y me asusté mucho…- Trataba de apresurar las palabras Némesis. Mikel parecía no escucharla. Le había dado la espalda, y subía sin siquiera mirarla. Ella, igual siguió hablando.- Mikel, yo no entendía porque lo habían hecho y tenía miedo de decir algo y meterlos en problemas...no comprendí qué se proponían y ahí me acordé que Aliester me había dicho que la única persona en la que confiaba era Patrick y me pareció que por eso era mejor dársela a él, hasta que pudiera preguntarle a Leonard y a Thorne por qué la sacaron. No tenía ni idea que Patrick iba a destruirla.-
Mikel allí si la miro.
- Pero lo hizo… todos hicieron lo que hicieron… Todos se meten donde no les interesa… Y tu... y Max… No las entiendo…-
- Sobre lo de Max...realmente pensé que la estabas lastimando y quería evitar que le hagas lo mismo que a Ariadne y a Leonard...ambos son mis amigos y ambos habían terminado muy heridos por tu culpa. Max no puede defenderse de alguien como vos... y lo sabes. – Mikel entreabrió los ojos. Volvió a darle la espalda, y Némesis apoyo su mano sobre el brazo de el, y el se giro para quitárselo de encima. Némesis siguió hablando igual.- También sabes que todos conocemos tu fuerza y la admiramos y sin embargo seguís demostrándola apenas se presenta la oportunidad, cosa que creo innecesaria.-
Mikel abrió la puerta de su casa, y la miro.
- ¿Entras? Se enfría la casa.- Dijo, y Némesis se sonrío ante la sugerencia y se adelanto. Al pasar por su lado, pudo ver que Mikel aun tenía su ropa con sangre. Estaba seca y apenas se veía en la ropa oscura. Pero la visión la hizo estremecer.
Espero a que el la invitara a sentarse, pero la invitación nunca llego. Era torpe en sus modales. Y hasta algo tímido. Se sirvió sangre que saco desde un dispositivo, y le ofreció una copa. Ella no la acepto. Simplemente siguió hablando. No quería permanecer en esa casa por mucho tiempo.
- En el momento no me importó tanto lo que te hicieron o dijeron...ya sé que no debería meterme en los asuntos entre ustedes...pero me sorprendió la forma en que actuaste. No pensé que los Tremere fueran tan impulsivos...no se Mikel, pero tu ira se parece mucho a la de los Brujah y eso me asusta. – Némesis respiro molesta. Ese vástago parecía ni escucharla.- Si intenté detenerte fue para ayudarlos a ambos, a vos y a Max, nada más.-
Mikel se tiro en uno de los sillones, y se bebió la sangre de un sorbo. Mirándolo así, parecía un adolescente que acababa de llegar cansado del colegio. Pero no. Némesis no debía confundirse. Mikel no era ningún adolescente.
- ¿Ya esta?- Dijo Mikel observando ahora el interior de la copa vacía.
- No. Y...eh...Quiero que me escuches…-
- Te escucho…-
- Bien… otra cosa entonces. Lo que dijiste hoy sobre la deuda que tenemos, no te preocupes por eso...como nunca la mencionaste yo no la tuve en cuenta, no se...pero la voy a pagar...solo que me sentí muy mal por lo que dijiste que ya no importan los problemas entre los dos.-
- ¿Pagar?- Dijo Mikel y se acomodo para mirarla. Tenía cierta soltura con ella, que no veía ni ahí, cuando estaba frente a los demás.

- Si, pagar… Yo quise acercarme a vos, porque te vi parecido a mí...un amigo o aunque sea alguien que me entiende. Dejé que veas lo que siento por vos y no creo que comprendas lo mucho que agradezco tu ayuda cuando más la necesitaba. Pero si crees que no podemos ser amigos o no podes perdonarme y soy solo...no se, otra chiquilla que te debe un favor está bien. –
Mikel se levanta y camina hacia ella. Némesis seguía hablando sin parar. Quería decirle todo de una buena vez y no quería detenerse. Aunque cuando lo miro acercarse, los pelillos de la espalda se le erizaron, igual continúo.
- Si crees que no necesitas alguien que tan solo esté si estás mal, está bien, eres una persona solitaria y entiendo más que nadie eso y no pretendo cambiarlo.
No te guardo rencor ni nada porque ya vi tus dos lados Mikel, en uno estás lleno de luz y en el otro eres un ser muy oscuro...tan oscuro como yo."-
Mikel seguia sin decir nada. Simplemente la tomo de las manos y…



CONTINUARA EN LA PARTIDA.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:18:16

Mikel no dijo nada. Simplemente la tomo de las manos y la quiso atraer hacia el. Pero Némesis, en un impulso de temor, tironeo hacia fuera, quitándolas, ante la sorpresa de el. Mikel se quedo un segundo observándola.
¿Acaso Némesis le temía, o simplemente lo rechazaba? No entendía. Lo único que entendía, era que no iba a mostrarse débil frente a nadie. Menos a una mujer.
Se hizo a un lado y le dijo que se vaya.
Némesis no contesto. Lo miraba sin entender. Y si. Le tenía miedo. No quería que le sucediera lo mismo que a Max. Hasta que vio la mirada de Mikel. Mikel no quería hacerle daño. Mikel quería acercarse a ella. Y ya era tarde. Había metido la pata.
- Mikel.- Dijo.
Pero Mikel ya subía por las escaleras gritándole esta vez.
- Te dije que te fueras… Fuera de mi casa.-
Némesis se quedo en silencio mirando como se perdía en la oscuridad del primer piso. Ahora si parecía un adolescente herido. Y ella, había reaccionado como una idiota. Pero no se iba a quedar con los brazos cruzados. Comenzó a subir las escaleras y llamándolo.
- Mikel… Discúlpame… Mikel… -
Pero Mikel no aparecía.
Mikel la observaba desde un rincón oscuro. Entrecerraba los ojos, tratando de analizar que había hecho mal… Solo había reaccionado, por que ella dijo todas esas palabras lindas. ¿Por qué entonces le tenia miedo? ¿O por que lo rechazaba? Se mantuvo quieto tratando de mantener la compostura. Los ojos le ardían, la sangre comenzaba a movilizarse dentro de el, como nunca lo había sentido. Una fuerza extraña subía desde dentro de el, como un torbellino de sensaciones.
- Mikel.- Decía ella sin verlo. Y el, como un niño asustado, se escondía en la oscuridad, apretando los puños para que no lo descubriera. No quería que lo viera así.
Paso su mano por sus ojos, y sus guantes quedaron manchados de sangre.
¿Sangre? Pensó, y levanto la vista. Las lágrimas son de sangre. Pensó. Pero por que lagrimas, seguía pensando.
- Mikel.- Volvía a decir Némesis ya vencida.- Perdóname…-
Y sus ojos se cruzaron.
- Mikel…- Susurro ella y se le acerco. El intento dar un paso atrás, pero la pared ya estaba allí, frenándolo.
- Me tienes miedo.- Dijo el, sin saber como logro articular las palabras.
- Yo… Perdóname como reaccione… no fue mi intención… pero luego de lo que le paso a Max, yo… no se como actuar contigo… yo…-
Mikel bajo la mirada al piso. El tampoco sabia que hacer en ese momento. Entrecerró los ojos para que Némesis desapareciera.
Pero Némesis seguía allí. Podía sentirle el perfume de su sangre. Podía sentirla.
Cuando volvió a abrir los ojos, ella lo beso.
Y el sintió que todo le temblaba por dentro.
Quería hacerla a un lado. Quitarla. Pero allí estaba ella, y el que no podía dejar de besarla.
Ella le sostenía el rostro con mucha dulzura y Mikel sentía que ese sentimiento no debía terminar.
Pero termino. Y cuando termino, los ojos de ella estaban ahora allí, sonriéndole.
- Perdóname…- Dijo él tratando de que el silencio no los vuelva a envolver.- No quería hacerte daño… A veces, no se como tratar de …-
- Sh, sh… - Le dijo ella. Y volvió a besarlo.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:18:40

Brett observo a todos alrededor. Era increíble la cantidad de vástagos que había conseguido reunir Sebastian Sender en su fiesta. Lo mas cómico de todo, era que la mitad de ellos solo habían ido de curiosos, y la otra mitad, a proteger a los mismos. Pero había estado divertido.
Como siempre, Sebastian se había demostrado una vez mas su egocentrismo, y lógicamente varios vástagos estuvieron atentos a sus afiladas palabras.
Lo que no le gusto, fue el final de todo. Un encontronazo con Mikel, hizo que todo llegara a tambalear, y la quita de apoyo de Annabelle de una vez por todas, culmino por enterrarlo.
No entendía por que ese vástago se vanagloriaba de atacar a los que lo protegían… no lo entendía.
Había quedado completamente desamparado ante un enemigo peligroso como Mikel, y eso significaba solo una bomba de tiempo…

Y lo otro que no entendía, era el comportamiento de Aliester Croweller. Hasta Annabelle se sorprendió.


Por otro lado, Gabriel hablaba con William. Este habia logrado detener al impulsivo principe cuando Aliester entro a la fiesta. Habia cierto roce entre ellos, que nunca se llego a aclarar.

Y Aliester?. Aliester de pronto habia vuelto a desaparecer. Miro en derredor, y nada. El vastago asi como entro, habia salido. Los pocos segundos que duro su permanencia en el lugar, basto para complicar todo.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:19:30

Aliester salio de esa sala algo confundido. No soportaba que Mikel se metiera en sus asuntos. Esa extraña reacción frente al vástago de Annabelle no la entendía.
No tendría que haber ido. Lo sabía. Ingrid se lo advirtió.
Pero sentía curiosidad.

Por la misma puerta, que él salio, salía Moina Mc Gregor. La observo caminar hacia el. Era una mujer enigmática, de eso no había dudas.
- Hola.- Dijo él.
Ella le sonrió. Se veía hermosa bajo la luz de la luna y el reflejo que su cabello negro azabache, le daba a su rostro pálido.
Ella entrecerró los ojos, y pensó en todas las posibilidades que una oportunidad como esa, podían ofrecerle. Volvió a sonreír.
- Hola.- Le contesto.- ¿También se aburrió, magus Crowller?-
- No necesito tanta formalidad, Señorita Moina. Puedes decirme Aliester. Y si, también me aburrí… ¿Va hacia la Capilla? ¿Tiene quien la lleve?-
- No… -
- Por favor, entonces…- Dice Aliester extendiéndole el brazo. Ella permaneció en el lugar. Bajo la mirada nuevamente. Ese hombre al perturbaba. Tenia una sonrisa única, y los hoyuelos que se le formaban en la comisura de los labios, la estremecían. Su cordura estaba en juego, pero igual lo dijo.
- Preferiría que no.-
Aliester la miro sorprendido y bajo su brazo. La mujer no se movió del lugar. Simplemente levanto la mirada y se encontró con sus ojos. Algo se movilizo dentro de el. Ese mismo sentimiento que sintió cuando Sebastián Sender le hablo. Un vacío extraño y un abismo que lo rodeaba. Había algo en esas miradas. Había algo, y no lo entendía.
- Yo lo admiro, Señor Croweller y he seguido sus estudios durante años, pero preferiría caminar. Dicen que acercarse a usted es peligroso…- Continuo Moina hablando mientras caminaba hacia él para pasar a su lado.- Entiéndame cuando le digo, que es mejor mantener las distancias.-
Aliester la tomo del brazo, y sus ojos volvieron a mirarse. Le era tan fácil besarla. La tenía tan cerca, que solo bastaba un movimiento más.
Dentro de él, se moría de ganas. Nunca había hablado ni dos palabras con esa mujer, pero tenerla allí, tan cerca, algo se le movilizaba por dentro.
- Tiene razón, Señorita Moina. Soy peligroso. A veces lo olvido.- Y la suelta.

Moina lo ve irse con su pesadumbre de siempre. Es un hombre solo. De eso no tiene dudas.
Tampoco tiene dudas de que conoce ese cuerpo. El simple roce de él, la hizo tiritar. Lo pudo sentir. Lo pudo recordar en imágenes alejadas de su realidad. No hay recuerdos, pero si sensaciones. Como si cada vez que se encontraran, estuvieran perdidos en el tiempo.
Volvió a entrecerrar los ojos, tratando de recordar de donde lo conocía. Pero no había caso. Cuando los volvió a abrir, Mikel la observaba desde la oscuridad. Tenía un cigarrillo en su mano que iluminaba apenas su rostro.
- ¿Ya se fue?- Pregunto el joven levantándose hacia ella.
- Si…-
- ¿Y de que hablaban?-
- Nada interesante… sobre la fiesta.-
- La fiesta…- Repite el joven apagando su cigarrillo.- ¿No cree que la aparición de Sender será un problema? La verdad, no me lo esperaba.-

- No. Nadie se lo esperaba… pero tú, Mikel, deberías haberte controlado. Ese hombre es un cuchillo de doble filo. Poco le importa lo que suceda alrededor… ¿Viste la cara de nuestro Príncipe cuando lo vio entrar? Yo creo que el Magus Croweller no se dio cuenta de eso.-
Mikel no contesto.
- Si yo supiera en que anda el Magus Croweller… Pero su vida es un misterio.- Continua Moina buscando su celular en la pequeña carterita de mano.
- Nadie sabe en que anda. Solo nuestros superiores. Pero si escucha algo, hágamelo saber.-
Moina le sonrío. Había algo raro en Mikel. No podía descifrar que era. Cierto brillo, o algo que no concordaba con el. Con su oscuridad y su silencio.
- Te ves raro, pero bien.- Dijo al final Moina mientras lo saludaba con un ademán de cabeza, y se alejo a esperar a su taxi. Mikel la miro sorprendido. Tal vez era que esa noche se habia peinado diferente el pelo. ¿Le habria quedado mal?. Se miro en el vidrio de uno de los autos pero no vio nada raro.
- ¿No me queda bien?.- Dijo, pero Moina ya se alejaba en su taxi.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:20:20

- A ver…- Dijo el Mago acercando su rostro al de Ariadne. – Estas costuras ya casi no se notan… Un pedazo aquí… un pedazo allá… mmm… aha… listo por hoy.-
Dijo el mago y se alejo del cuerpo del joven. Su rostro deformado, dejaba ver aun cicatrices horribles, que tardaban en curar.
- Algo se te ha descinchado… Y el ojo no lo perdiste.-
Ariadne simplemente lo mira. Hay tristeza en su mirada.
- No… nadie ha preguntado por ti…- Dice Aliester respondiendo a las preguntas mentales que el joven le da.- ¿Némesis? No… el único que ha venido es ese tal Leonard. El Gangrel… pero Némesis???. No. La pequeña Max tampoco…-
- ¿Aun crees en ellos? Están en sus cosas, pequeño… No tienen tiempo para ti.- Le sonrío el mago y busco nuevas pinzas.
- Pero estas conmigo… Y yo te volveré hermoso otra vez. Y volverás a ser fuerte para mí… pero tú deberás portarte bien. Aléjate de Mikel. Aléjate de él. No tendrás una segunda oportunidad, Ariadne, si no regresas con tu famila y les pides lo que necesitas…-
Aliester curaba las heridas con mucha atención. Arriende podía sentir la experiencia en las manos del mago. No había brusquedad en el. Tenia la piel fría, y suave, y tenerlo tan cerca, le hacia sentir escalofríos.
- Me gustaría saber por que te ataco así, Ariadne… Seria bueno que comiences a contarme algún día… ¿No crees que me merezco saber?-
Ariadne permaneció en silencio. Su mente estaba completamente cerrada hacia el mago, y podía sentir como el intentaba sondearle los recuerdos. Al final, el mago se alejo de el, y pudo estar tranquilo.
Entrecerró los ojos y trato de no recordar otras épocas. La sangre del mago, continuaba entrando en su cuerpo. Eso, cada día lo fortalecía mas, pero lo alejaba aun mas de Annabelle. Sintió tristeza. Ya nada seria igual para ellos dos.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:26:52

Némesis se aleja del ruido de la fiesta que ya termina.
Es Toreador y sabe que en otros tiempos hubiera hecho cualquier cosa por estar allí y aprovecharla, pero ver a todos cuchicheando, criticando tanto y envidiando le desagradó...preferiría estar en cualquier otro lado...en su casa tranquila o simplemente sentada y charlando con Mikel...pero sabe que eso es imposible.

Esta allí, primero porque ya va siendo hora de que se haga ver un poco más en la sociedad vampírica y comenzar a conseguir contactos en su clan y segundo porque aunque esperaba verlo, no le parece apropiado dejarse ver con Mikel en la fiesta.


Lo busca, y siempre esta en las penumbras. No quiere acercarse a él cuando esta así. Parece un fantasma en una fiesta llena de color. Prefiere esperar a que todo termine, o verlo salir.
En un momento, toma participación de un modo violento y extraño para alguien que quiere pasar desapercibido.
La discusión con Sebastián deja tenso el ambiente. Una discusión que comienza cuando este se enfrenta al Sire de Mikel.
Y no entiende. No entiende por que a veces se muestra tan huraño.
Su rostro es una mascara sin sentimientos. Lo mira frío. Lo mira sin brillo, y puede ver que si no existiera esa gente, no dudaría en matarlo. Lo puede sentir. Lo puede ver.

Trata de no pensar en el. Trata de apreciar las esculturas, que para eso vino. Hablar con Max y con Jhon. Tratar de distraerse en esa superficial y engañosa velada con seres mucho mas antiguos de lo que ella puede imaginarse.
Pero no puede. Siempre regresa a buscarlo entre la gente. Y al final, lo encuentra yéndose.

El también se muestra incomodo con la fiesta. Se nota que no esta de humor. Se nota que esta perdido entre ellos.

Y Némesis piensa que es esa soledad lo que los une. El, tan solitario como ella o más. Lo encuentra afuera, sentado sobre un banco, fumando su eterno cigarrillo.

No se lo imaginaba nunca fumando, pero últimamente es en lo que siempre se lo encuentra.
Y tan hermoso como siempre. ¿Sabra él, lo hermoso que es? Esta segura que no.

Se le acerca. El levanta la mirada encontrándola. Ella siente que entiende muy poco sobre él. Mikel la intriga y la confunde y no sabe si debe temerle o amarle. Definitivamente las dos cosas son demasiado para ella y aunque el no le ha exigido aun mas de sus silencios, ella se siente confundida.

-Hola Mikel- Dice ella tratando de regalarle una sonrisa. Él la mira, inexpresivo como siempre. Toce.
-Hola-responde.
-Qué noche eh?- dice ella como si nada.
-Si...Sebastián es un estúpido...-
Ella no sabe qué responder, la noche fue extraña y realmente no quiere saber nada que tenga que ver con Aliester. Ya en bastantes problemas se metió.
-¿Ya te vas?-pregunta él levantándose del banco.
-Si, ya se van todos, yo también quiero irme. -
-¿Me quieres acompañar?-pregunta.
-Dale.- Contesta ella extendiéndole la mano. El la mira pero no la agarra. Mira alrededor y comienza a caminar a su lado.
La brisa de la noche los envuelve en un silencio que para ellos, es protector. Saben que aunque sus manos no se junten, van unidos. De ves en cuando, sus dedos se rozan, pero nada mas. Y en ese roce, a pesar de los guantes de él, ella puede sentirlo.
Durante un rato largo, sus pasos son los únicos acompañantes. Pensativos los dos, de vez en cuando ella lo mira de reojo.
Tiene preguntas para él. Tiene dudas. Al final habla.
-¿Y esos guantes?-pregunta casualmente-¿Nunca te los vas a sacar?-
Él la mira incómodo. Baja la vista hacia sus guantes negros y luego cambia su expresión.
Esas actitudes son las que siempre la sorprenden. Por un momento se cree el rey del mundo y al otro casi tiembla por un beso. Parece un niño que debió crecer muy rápido, piensa ella.
-¿Por qué preguntas?-
-Me llama la atención que siempre los lleves puestos, nada más. -
Él la observa pensativo.
-Si te muestro, ¿no vas a asustarte?-
Némesis lo mira sorprendida.
-¿Debería? hmmm...no, quiero ver. -
Él se quita los guantes lentamente para dejar a la vista su carne sin piel, con ampollas de sangre y parte del hueso a la vista. Y los músculos laten ante el brillo de esa sangre. Némesis se estremece y lo mira sorprendida y preocupada.
-¿Cómo te hiciste eso? ¿Qué te pasó? -
-Me porté mal y me castigaron.-
-Pero...eso es muy grave, Mikel, ¿cuánto vas a tardar en curarte? -
-Mucho, necesito mucha sangre. – Le contesto volviendo a colocar los guantes.
-Quién te hizo eso?-
Él la mira pensativo.
-No necesitas saber...yo ya pagué por lo que hice.-
-Bueno...espero que no lo hagas nuevamente. – El levanta una ceja y la mira de reojo. Luego silencio. Suspira. Y entonces si habla.
-Si tan sólo los que salvé supieran que tienen la vida prestada.-
-¿Te hiciste eso por salvar a la gente?-pregunta ella extrañada.
-Si.- Susurra. Tiene la mirada lejana, en algún recuerdo que le hace daño.- Y a veces me arrepiento...-
-¿A quienes salvaste?-
-Eso es algo que tampoco necesitas saber.
Ella frunce el entrecejo algo ofendida. Vuelve a mirar sus manos ahora tapadas por los guantes y nota algo.
Se acerca a él y suavemente le agarra la manga de la camisa para ver mejor. La herida recorre todo su brazo.
Némesis suspira preocupada.
- Déjame ver.- Le dice ella.
- No es bueno que veas…No te gustara.-
- No importa si no me gusta… pero quiero ver.-
Mikel duda y mira a su alrededor. Por un rato le da la espalda. Esta como pensativo. Ella, no se mueve de su lugar. A su alrededor, el bosque del parque Centenario, los rodea.
Vuelve a girar y no la mira. Simplemente se desabrocha la camisa para dejar que vea que la herida ocupa todo su cuerpo.


El camino a la casa fue en silencio.
Por dentro, Némesis no entiende. Las preguntas fluyen dentro de ella, como latigazos.
¿Si salvó tanta gente, por qué lo castigaron?, ¿Qué tipo de castigo es ese? Parecería que le hubieran arrancado la piel. ¿Quién puede llegar a ser tan sanguinario? ¿EL Príncipe tiene ese poder?
Pero no puede. Sabe que si pregunta esas cosas, abrirá una puerta que tal vez sea difícil de cerrar. Mikel casi mato a Ariadne. Ella estuvo allí. Y los castigos por algo son.
Lo que si esta descubriendo, es la simplicidad de ese hombre. Y la calidez que esconde en sus torpes movimientos.
Le abre la puerta de la casa o la deja pasar primero. No se sienta, hasta que ella no lo hace.
Pero nunca lo ve sonreír. Siempre tiene esa mueca de desenfado a la vida.

Al final, terminan sentados en un sillón frente al parque. Un parque demasiado bello, para alguien que no ha visto flores ni sol, durante muchas centurias. Esta más que segura que esa casa le fue dada. Que las ideas de diagramación de las estatuas y los canteros no salieron de su cabeza.
Que las hermosas columnas, y hasta el bebedero de los pájaros durante el día, jamás se le pudieron haber ocurrido a el. Se acurruca a su lado.
Se nota la incomodidad de él. Pero no se corre. Al contrario. El también esta a su lado, como si fuera un adolescente temeroso de su primera cita.
Ella le sonríe.
- Siento que si mi gente se entera de lo nuestro, no me van a mirar con buenos ojos. Leonard, Max, Ariadne…- Dijo Némesis y se arrepintió de haberlo nombrado. Mikel la miro y se sentó de frente a ella. La tomo de las manos.
- Sobre Ariadne, Némesis. El no es quien dice ser. El involucro a un humano entre nosotros, y yo no se lo puedo permitir. Es todo lo que diré. No me importa que sentimientos tengas hacia él, pero no se lo permitiré. A veces, cuando cruzas esa línea tan delgada entre los humanos y nosotros, debes tener cuidado. Ellos, no nos entienden y podemos destruirlos muy fácilmente si quisiéramos… Y Ariadne quiere cruzar esa línea delgada.-
- Pero fuiste tan brusco… Tal vez si… lo hubieras hablado o…-
- Yo no soy mucho mas bestia que el, o tu… Yo ya se lo había advertido, pero el sigue insistiendo…-
- El esta tan grave, Mikel.-
Mikel se levanto y camino unos pasos alejándose de ella.
- Es todo lo que diré, Némesis. A veces, hay que hacerse cargo de nuestras equivocaciones… El… él cree que… él no puede insistir con ciertas cosas…Él juega un juego muy peligroso y no quiere darse cuenta.-
Mikel se apoya su cabeza en el borde del ventanal, y Némesis sabe que ya no le dirá nada.
- Y sobre lo otro… Yo… yo tengo prohibido cualquier tipo de relación. Mi puesto no me permite tener debilidades. Ni compromisos. Yo, ni siquiera debería estar hablando contigo.-
Némesis se levanto de su lugar y camino hacia él.
- Se que esta mal, pero no puedo evitarlo.- Continuaba hablando él, mientras se restregaba las manos y miraba hacia el piso.
- Basta… no hables más…- Dijo Némesis y lo abrazo fuertemente. El apenas movió sus brazos del lugar. Dudo y sa duda le parecio eterna. Ella pudo ver en el reflejo del ventanal, su cara de sorpresa. Y lo que le costaba a sus manos, llegar a ella. Al final cedió. Y la abrazo. Y lo que sintió le dio miedo.
Ese hombre se aferraba de ella, como si el mismo mundo fuera a tragarlo. No era desesperación ni soledad. Era la imperiosa necesidad del contacto con otro ser.
Y se quedaron así, los dos, mientras la noche, los envolvía en su silencio infernal.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:27:29

Max un vástago joven en la eternidad, menos de 30 años con el don y solo 20 de apariencia observa el escenario de Aranjuez donde Diego Rivera, se muestra tal cual es. Un gitano de verdadera sepa.

Cuando su Sire la transformo ella no tenia sueños, no tenia un amor, solo se tenia a si misma. Claro que le pareció fascinante la inmortalidad, aunque solo tenía un gran miedo… ¿volvería a ser feliz? ¿Podría ser feliz con solo levantarse de noche y recorrer el vasto mundo nocturno?
Ella creía que si, pero cuan equivocada que estaba. Solo encontró soledad. Una mayor soledad de la que nunca pudo alejarse.

Miro a Némesis que observaba también fascinada como ese hombre movilizaba el escenario solo con su presencia. A su lado, el frío y silencioso Jhon, apreciaba todo desde una distancia que asustaba.
Max conoció muchos seres como ella, desesperados por amor.
Cuando su Sire le enseño a sobrevivir en la noche, le dejo a su mejor amigo como mentor (Patrick), pero no le enseño a encontrar el amor. Creyó que ella sabría como manejarse entre los vástagos, con su carisma y encanto. Pero se equivoco, ella no tiene idea de cómo amar.
No es lo mismo un amor apasionado entre humanos.

Diego le extiende su mano, para que suba al escenario y ella siente que se le paraliza el corazón. Es a ella a quien busca ahora. Sin pensarlo, toma el envión, y enseguida la mano fuerte del hombre la sostiene y la atrae hacia él, envolviéndola con su seductora voz.
Sus brazos la hacen girar, y ella se deja llevar por esa sensación que siempre busco. Seguridad. Fuerza. Pasión.
La música le dice cuanto le cuesta a él amarla…la música le canta versos de un amor que no conoce. La busca con su letra, la siente envuelta en sus brazos, pero ella solo ríe feliz…

Que bonitos ojos tienes, bajo de esas dos cejas
Debajo de esas cejas, que bonitos ojos tienes...
Ellos me quieren mirar, pero si tu no los dejas,
Pero si tú no los dejas ni siquiera parpadear...


Ella nunca supo como era el amor entre vástagos. Con Gean fue una atracción desesperada, él se refugiaba en sus brazos y ella se sentía amada, pero nunca lo amo, como si lo amo a Ariadne, o como creyó amar a Diego.
Ariadne. Se siente confundida pensando en él en ese momento.
Ariadne. Y su nombre regresa como un dolor. Se siente tonta al haberlo rechazado. Se suponía que era su amor imposible. Pero ella respeto esa antigua decisión que juntos tomaron. Le costo mucho alejarse de él, le costo mucho olvidar su beso en Diamante, esa noche cuando probo su sangre. Esa sangre tan especial. Ahora se arrepiente. ¿Volvería a ser el mismo? Ella… ¿Volvería a ser la misma?

Diego la miraba a los ojos y volvió a sentirse confundida. A su alrededor. El público había desaparecido. Los ruidos, la música, el ambiente… todo. Era Diego y ella. Y volvió a girar buscándolo.
Hacia tanto que no lo veía, que no podía creer que lo extrañara tanto. Las continuas guerras internas de la ciudad, lo alejaban de su mundo de música y glamour.

La música termino y Diego la acompaño hasta la mesa nuevamente. Némesis la miraba fuera de si.
- Ya regreso.- dijo él y se alejo a saludar a su publico. La música de guitarra parecía acompañarlo en sus seductores pasos.
No quiso escuchar a Némesis decirle la atracción que ejercía sobre ese hombre. Ni lo seductor que se veía con ella. No lo creía.
Cuando él le dio el piquito frente a su casa la otra noche, no supo que hacer. Se moría de ganas de besarlo, y de abrazarlo, pero a la vez no sintió que fuera un beso apasionado. Fue más bien un beso de un amigo y eso la confundió.
Y ahora que la envuelve otra vez con su magia, no sabe que hacer. Escucha a su amiga decirle lo enamorado que se veía. Pero ella no sabe de sus encuentros. No sabe de sus encuentros una y mil veces en el vacío. Y en la soledad en la que se despiden.

La llegada del Mago no la distrajo de sus pensamientos. A pesar de que ese vástago le hacia erizar la piel, no podía dejar de pensar en Diego. ¿Y si lo que decía Némesis era verdad? Cuando el mago se alejo con Diego, seguía pensando en todo lo que había sentido esa noche. Diego le daba seguridad. Le ofrecida una verdad, que nunca había encontrado en Ariadne.
Al final, Némesis se despide de ella, y se queda sola. Jhon hacia rato se había ido.

- ¿Y, Max? ¿Por que me miras así?- Le sonrío Diego.
- Pensaba. Hacia rato que no nos veíamos y fue bueno verte esta noche.-
- Aha.- Dijo él y le tomo una de las manos para jugar con sus dedos.- Se que has estado de giras… pero también se que ya no saldrás por un par de meses… o años… no se…-
- Es bueno bajar un poco la adrenalina frente a los humanos… A veces agota…-
- Puede ser…-
Diego la miro y Max ya no sabía como retener ese momento. Tampoco quería que ese momento se terminara. El jardín interno de Aranjuez le llamo la atención.
- ¿Y ese jardín? ¿Se puede pasar?-
Diego miro confundido hacia atrás de él.
- Si, claro. Pensé que ya lo conocías.-
- No. Nunca me lo mostraste.- Río Max. Diego la tomo de la mano, y la llevo hacia atrás. La puerta de salida, daba a un pasillo ajeno al público. La parte de atrás de Aranjuez, era un lugar mágico de bosque y flores. A un costado, un pequeño riachuelo artificial corría transparente. Las plantas crecían a su alrededor. Tendría más de cincuenta metros o más. Con tanto árbol, no llegaba a encontrar el final. Pero sabía que del otro lado, se podía escuchar parte del lago Michigan.
- Es hermoso… Nunca le había prestado atención del otro lado de la ventana. No sabia que tenias esto aquí.-
- Es mi espacio. Aquí solemos encontrarnos con mi gente. Más allá, ven, acompáñame… ¿ves? Mas allá, esta mucho mas privado. Ya no hay vidrios ni ventanas que puedan vernos.-
Max observo a medida que se alejaban de Aranjuez, como el silencio volvía a envolverlos y la noche solo era iluminada por alguna que otra farola del jardín.
Al fondo, un grupo de árboles rodeaba una fuente artificial que parecía un charco donde la luna se reflejaba en todo su esplendor.
- Esto es mágico.- susurro Max observando los pliegues del agua, con sus vetas plateadas y oscuras.- Esto es hermoso.-
Diego no respondió.
La tomaba de la mano y la iba alejando del ruido conocido. Max, embelezada por el lugar, no percibió el brillo animal del hombre. Cuando ella volvió a mirarlo, se encontró envuelta en sus brazos, y el árbol detrás de ella, fue su prisión.
La beso.


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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:27:56

- Quien es ella?- Pregunto la mujer.
- Max Evans.- Respondio el hombre.
-¿Como llego a él?- Dijo la mujer mordiendose el borde de su labio.
El hombre la miro pero no contesto. Solo hizo un ademan con su mano en señal de silencio.

Diego Rivera miro a su alrededor mientras Max besaba su cuello. Luego volvio a mirarla.
- Ven. - Le dijo.- Este lugar es demaciado publico.
- Pero me dijiste que...-
Diego no la dejo terminar. La alzo en brazos y la llevo hacia un camino de piedra por detras de Aranjuez. La deposito junto a un auto.

Ella era pequeña, fragil. Penso Diego cuando volvio a besarla. Y hasta su sangre estaba llena de sabores reales de una vida recien nacida.
Mordio su cuello, tentado por ese aroma que lo embriagaba.
Max entrecerro los ojos y se dejo llevar. Diego abrio la puerta de su auto y la ayudo a subir. Luego manejo lejos de ese lugar.

La mujer observo el auto irse.
- Esa niña solo complicara las cosas.-
- Max Evans es muy amiga de Ariadne... Tal vez sepa algo sobre su paradero... o peor aun, se haya unido a Rivera para hacerlo desaparecer...-
- Nunca entendere a estos vastagos..- Dijo la mujer.- Tienen toda la eternidad, y solo se ocupan de destruirse a ellos mismos... Llama a Evan... Que la siga.-
- OKA... y sobre Diego Rivera...-
- No... a Diego dejamelo a mi... esta sera su ultima noche feliz con esa niña.-
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:28:41

Shocked NOCHE DE REVELACIONES Shocked


(Texto de Malkavian corregido por mi)
Thorne avanzó hasta llegar a la puerta de la gran mansión, casi podía sentir las penumbras que rodeaban el edificio. Estuvo apunto de llamar a la puerta, pero a último momento descubrió un pequeño botón a un lado del portal.
El vampiro sonrió para si mismo pero antes de presionar el botón, cuidando de no usar más fuerza que la necesaria, pues no estaba seguro de la fragilidad del aparato, cómo le ocurría con todas las cosas moderna, la puerta se abrio y lo atendió un hombre de avanzada edad, vestido elegantemente, quién no pareció sorprenderse por el aspecto que presentaba Thorne… por su palidez, por su tamaño.


- Buenas noches, vengo a ver al señor Aliester Croweller- Dijo Thorne en un tono amable, el hombre asintió con la cabeza y lo invitó a pasar.
El vampiro sacudió la nieve de sus hombros y se adentró en la estancia, no sin antes echar una rápida mirada furtiva hacia la calle.
Thorne se dejó bañar por el calor del ambiente,tan diferente al gelido de la fachada, y se maravillo de poder disfrutar de una calidez así en una noche de invierno, cuándo él era mortal estas cosas no existían, pensó con una sonrisa.
Observó el interior de la sala que presentaba un aspecto impecable y lujoso, demasiado cargado para su gusto habituado a la sencillez. Se detuvo a observar con curiosidad los detalles de los objetos que lo rodeaban, los cuadros, las cortinas, la alfombra en la que estaba parado, la lujosa lámpara que colgaba del techo, siempre reparaba en detalles nuevos que lo sorprendían de algún modo.

Por aquí, señor – Dijo aquél hombre, y con un gesto lo instó a seguirlo.
Caminaron por pasillos igual de lujosos que la sala anterior hasta llegar a una puerta, el hombre hizo una rápida reverencia, dio media vuelta y se alejó.
Thorne abrió la puerta y vio que daba a lo que parecía ser una biblioteca, o un estudio, no podía precisarlo.
Había grandes estantes repletos de libros, las paredes estaban decoradas con cuadros, un escritorio a un lado y unos sillones en torno a una chimenea en la que crepitaba un fuego.
Allí, junto a la chimenea y observando las llamas, se encontraba Aliester con un atizador en la mano, quién se giró para observar al recién llegado.

Thorne observó al vampiro ante él, de largos y negros cabellos, vestido elegantemente, y no solo su ropa era elegante, sino también su forma de moverse y de hablar. Estos detalles reforzaron el sentimiento de Thorne de provenir de otra época y lugar, de ser un forastero en el mundo moderno.
Aliester dejó el atizador junto a la chimenea y observó a Thorne de arriba abajo, Thorne se sintió nuevamente cómo un forastero e inclino la cabeza ligeramente a modo de saludo.

- Buenas noches, Aliester – Dijo en un tono amistoso, pero respetuoso.
- Saludos, Thorne ¿A que debo el placer de tu visita? –
- En realidad vengo a ver a Ariadne, necesito hablar con él de algunos asuntos… y ver cómo se encuentra – respondió Thorne cerrando su mente, tenía la impresión de que Aliester ya sabía porque había venido.
- ¿Ah si? Que extraño, no sos muy del tipo que Ariadne frecuenta… – Aliester hablaba del modo en que lo hacían los mortales de la actualidad, pero con una pequeña inflexión que revelaba su naturaleza mucho más antigua. Thorne no supo que responder a ese comentario.
- ¿De que tienen que hablar? – Prosiguió Aliester.
- Tengo algunas preguntas que creo que solo él puede responder – Respondió Thorne, un tanto incómodo por la intromisión de Aliester, y se apresuró a añadir
- ¿Puedo subir a verlo?


Aliester sonrío ligeramente y asintió. Hizo un gesto para que lo siga y se encaminó por un pasillo que daba a unas escaleras que subían. Thorne fue tras él, pensando en que sería mejor hablar con Ariadne fuera de esta casa.
Llegaron a una habitación en un piso superior, pero no había nadie en ella, solo una ventana abierta que dejaba entrar una brisa gélida.

- Aparentemente, Ariadne no se encuentra en casa hoy… - Dijo Aliester. Thorne no pudo descifrar si había un dejo de enfado en su voz.
- Es una buena señal ¿no crees? Si logró salir de aquí significa que ya se encuentra mucho mejor – Dijo Thorne esbozando una sonrisa.
- Si… - Respondió Aliester, aunque no parecía muy convencido.
- ¿Me permites esperarlo hasta que llegue? – Preguntó Thorne de forma educada.
- Si, los dos vamos a esperar a que vuelva, vamos – Aliester dio media vuelta y se encaminó escaleras abajo.



Ambos volvieron a la habitación de la chimenea donde estaban antes.
Thorne se sentó en uno de los sillones y observó el fuego, le fascinaba el fuego pero también le temía, pues sabía el daño que éste podía causarle.
Aliester se paró junto a una ventana y tras observar un largo rato a su invitado, rompió el silencio.
- ¿Así que no te acuerdas de nada? – A Thorne le chocó esta pregunta, sentía la debilidad, su propia debilidad al no recordar claramente su pasado, y le molestó que Aliester se lo pregunte tan abiertamente.
- Así es… tengo varios recuerdos de cuándo era mortal, y algunos pocos de mis primeros años cómo Bebedor de Sangre, pero luego… todo está en blanco para mí –
Aliester lo observó, no sonreía, pero Thorne sentía que lo hacía por dentro.
- ¡Cómo quisiera recordar! Hay tantas cosas de mi pasado que no recuerdo… y estas cosas parecen condenarme aún el día de hoy, después de tanto tiempo… -
- Nuestro pasado nos condena a todos, querramos o no – Dijo Aliester con cierta frialdad.
- ¿Te gustaría recordar? – Añadió Aliester, extendiendo una mano hacia Thorne y haciendo una seña para que se acerque.

Esto sorprendió a Thorne y observó a Aliester en silencio, debatiéndose en su interior, ¿Quería recordar? Seguro que sí, tenía muchas preguntas por responder, pero… ¿Le agradarían las respuestas? De eso no estaba tan seguro, pero si estaba seguro de que las enfrentaría, entonces decidió que no importa lo que vea en su pasado, encontraría la forma de enfrentarlo.

- ¿Dudas? ¿Dónde está tu valentía, Gangrel? – Preguntó Aliester, mientras Thorne aún reflexionaba. Este comentario molestó a Thorne más de lo que hubiese deseado.
¿Cómo Aliester se atrevía a dudar de su valentía? Cuándo él se había enfrentado con valor a todos y cada uno de los obstáculos que habían aparecido en su camino, aún más, no siempre había salido victorioso, pero sabía enfrentar la derrota con el mismo valor que la victoria.
Deseó tener su espada a mano, y deseó poder obligar a Aliester a retractarse de sus palabras.
Pero en lugar de eso, intentó calmarse y replicó.

- Ser valiente no pasa por esto, Aliester… Tengo muy en claro mi valentía y no dudo de ella – Al decir estas palabras sintió una oleada de furia.
- Entonces pruébalo – Dijo Aliester – Dame tu sangre, enfrenta tu pasado.
Thorne recordó que una vez, un gangrel del mundo moderno le había dicho que debía tener cuidado con decir su edad, muchos buscaban sangre antigua como la suya, pero Thorne en seguida desechó estos pensamientos de su mente.
- ¡Lo haré! Bebe mi sangre y dime que ves, mago – Respondió Thorne a la vez que se acercaba a Aliester.
Aliester tomó fuertemente a Thorne por una de sus muñecas, atrayéndolo hacia él, clavó los colmillos y bebió su sangre con avidez. Thorne cerró los ojos y sintió que el placer lo embriagaba. No pudo precisar cuánto tiempo estuvieron así.
Cuándo al fin se separaron, Thorne se dejó caer de rodillas al suelo, mareado y debilitado por la pérdida de sangre. Alzó la vista hacia el ser que ahora tenía gran cantidad de su antigua sangre fluyendo, Aliester lo miró con una expresión que Thorne no pudo descifrar.

- Dime, Aliester ¿Qué has visto en mi sangre? – Preguntó Thorne, aún debilitado, pero Aliester se llevó un dedo a los labios indicándole que guardara silencio y respondió con una sonrisa, una sonrisa que a Thorne le pareció casi perversa.
- Luego… Ahora tenemos visitas, Thorne – Ni bien Aliester hubo pronunciado estas palabras, se oyó el dulce sonido de unas campanas artificiales repiqueteando que anunciaban la llegada de un visitante.
Aliester abandonó la habitación a la vez que Thorne se levantaba solo para volver a dejarse caer en un sillón junto al fuego.

El antiguo vampiro nórdico cerró los ojos y dejó que la calidez del fuego lo envolviera. Ya no le importaba que Aliester hubiera bebido de su sangre, el mago no tenía razones para utilizarla en su contra, además, aún le debía un favor. Además, ahora tendría respuestas, respuestas que llevaba largo tiempo buscando y solo había encontrado más preguntas.

Observó los lujos de la habitación a su alrededor, se preguntó que clase de hombre sería Aliester y en que actividades se veía sumergido por las noches. Sintió ganas de ir a preguntarle, de hablar con él y de preguntarle que cosas sorprendentes había visto en sus años de Inmortal. También se preguntó cómo habría sobrellevado Aliester el paso del tiempo y la llegada de las nuevas tecnologías ¿Tendría en esta casa esas extrañas máquinas mentales que los mortales llaman ordenadores? ¿Utilizaba estos modernos aparatos o los despreciaba? De improviso cayó en cuenta de que Aliester era un antiguo Bebedor de Sangre, quizá el llegara a comprender el peso que Thorne sentía en su corazón por el transcurso de los años.
Pensó en Ghabriel, también era un Antiguo, no solo eso, sino que los dos habían vivido aproximadamente en el mismo tiempo. De pronto, deseó poder saber más de Ghabriel, de tener una larga conversación con él, pero había algo en el pasado de Thorne que los separaba, estaba seguro de ello.
Thorne maldijo por lo bajo en su lengua, no soportaba vivir en la misma ciudad que Ghabriel y presentarse ante él sabiendo que en el pasado algo los había enfrentado, más aún detestaba el no poder recordar que cosa los enemistaba y que Ghabriel si lo supiera, deseaba zanjar el asunto de una vez por todas, con la Palabra o con la Espada.

Un sonido lo sacó de sus pensamientos, al principio Thorne no supo de dónde provenía, era una dulce pero triste melodía. Poco a poco se dio cuenta de que provenía de una habitación cercana y de que era provocada por algún tipo de instrumento, pero no se imaginó que tipo de instrumento era capaz de extraer esas notas de sonido grave y solemne, pero a la vez delicadas.
Finalmente, Thorne se levantó del sillón, salió al pasillo y caminó guiado por la melodía.
Sus pasos lo llevaron hasta el portal de una amplia habitación, y allí se detuvo, observando sorprendido el interior.
Era una estancia espaciosa y parecía estar dedicada únicamente a la música, pues estaba llena de todo tipo de instrumentos, Thorne solo podía nombrar algunos de ellos.
Allí, en el centro, estaba Aliester sentado tocando un instrumento magníficamente, y sentada cerca de él, lo acompañaba la joven Némesis.

A Thorne le pareció correcto dejar que sus pasos delaten su presencia, de forma que no crean que se encontraba espiando o entrometiéndose.
Contempló a Aliester interpretando su música, en seguida notó que estaba usando sus poderes para tocar a una velocidad que ningún mortal podría imitar, Thorne sonrió ligeramente y luego fijó la vista en Némesis, quién oía la música embelesada.
Se preguntó cómo oiría esta música Némesis, seguro ella sabía apreciarla infinitamente mejor que él. Thorne sabía que Némesis tenía una capacidad especial para apreciar el mundo a su alrededor, no solo tenía los sentidos mucho más agudos que él, sino que al observarla, tenía la certeza de que ella podía descifrar perfectamente el significado oculto detrás de la melodía. Sintió deseos de preguntarle a Némesis si sus impresiones eran ciertas y si alguna vez él también podría percibir la belleza del mundo de esa forma, pero guardo silencio para no interrumpirlos y se dirigió al fondo de la habitación, al pasar junto a Némesis, rozó su hombro con la mano, pues no encontró otra forma de hacerle saber que estaba allí sin interrumpir.

Un cuadro en la pared llamó su atención, se trataba del retrato de una hermosa mujer de cabellos rubios, a Thorne le pareció haberla visto alguna vez en algún lado, pero en seguida se dijo que eso no era posible. El cuadro parecía ser muy antiguo e irradiaba además un aura especial. Thorne se acercó para verlo mejor y pudo observar que en la esquina inferior del cuado había dos caracteres que ya había visto antes, pero no conocía su significado, los caracteres decían “A.C.”.
Por un momento Thorne se lamentó no saber leer aquellos símbolos, en realidad nunca había encontrado indispensable saber leer o escribir, en sus años de mortal, sólo los más cultos y eruditos se reservaban ese derecho, además su gente no era muy dada a los escritos, pues los relatos se transmitían de boca en boca y estaban en la mente de todos, de esa forma no había necesidad de escribir nada.
Por supuesto que Thorne conocía las runas mágicas de Odín y su significado oculto, pero aquellos símbolos de poder estaban reservados para otros propósitos.
En el mundo moderno, parecía indispensable saber leer y escribir, todo el mundo sabía hacerlo, hasta la persona más humilde tenía acceso a la escritura.

De pronto, la música se detuvo y Thorne se giró para encarar a los otros dos. Aliester lo observaba, seguro había notado la intriga de Thorne por el cuadro.
Thorne observó a Némesis que lo estaba mirando, y al cruzarse sus miradas, a Thorne se le ocurrió de pronto que aquel ser irradiaba una profunda fragilidad, notó que la mirada de ella estaba cargada de inquietudes, casi percibió una especie de desasosiego y esto lo apenó intensamente. Sintió ganas de abrazarla, de transmitirle felicidad y sobretodo, transmitirle seguridad, pues la notaba de algún modo desprotegida e indefensa.
Además, le daba pena que una criatura tan joven y hermosa como era ella, se comporte de un modo tan frío.
Había momentos en que Némesis le parecía desinteresada por el mundo que la rodeaba e incluso desinteresada por ella misma.
Pero no quiso hacer obvios sus pensamientos y desvió su mente hacia otro lado, se giro hacia el cuadro y rompió el silencio.

-¿Quién es ella? Es un bello cuadro, y ella es muy hermosa… - No obtuvo una respuesta en seguida.
- Ella fue mi primera muerte – Respondió Aliester, y Thorne percibió que su pregunta lo había incomodado.
- Comprendo… - Dijo Thorne respetuosamente.

Notó que Némesis observaba el cuadro igualmente embelesada que cuando oía la música de Aliester.

- Némesis – Dijo Thorne – Me pregunto que es lo que ven tus ojos cuándo ves este cuadro o cuando oyes la música. Estoy seguro de que puedes entrever mucho más profundamente que yo, pues al observarte noto que no solo contemplas el arte, sino que además lo sientes en el corazón.

Némesis se tomó un momento para responder.
- Tenés razón, Thorne, cuándo veo este cuadro no solo veo cada detalle del trazo del pincel sobre el lienzo. También veo el movimiento del vestido de la mujer, siento en mi misma las emociones de su mirada, es como si estuviera viva y me contara sus secretos –
Thorne quedó sorprendido por su respuesta y luego se preguntó si Aliester también veía todas esas cosas en el cuadro. Tuvo deseos de rogarle a Némesis que le enseñara a percibir todo de aquella forma.

- Por cierto, Thorne ¿Cuándo llegaste? Te estaba buscando… - Preguntó Némesis.
- Hace un tiempo ya que estoy aquí, vine a ver a Ariadne – Thorne no llegó a terminar la frase cuándo se oyó un sonido en la planta superior, proveniente de la habitación de Ariadne.
Aliester hizo una seña a Thorne y ambos se encaminaron hacia arriba.
Al llegar, Ariadne estaba aún entrando por la ventana y los observo sin poder ocultar su sentimiento de culpabilidad.
Thorne sonrío, pero notó que a Aliester no le causaba tanta gracia y se giro al instante, descendiendo por las escaleras, dejando a solas a Thorne y Ariadne.

Luego de una larga charla con Ariadne, Thorne descendió las escaleras decidido a preguntarle al fin a Aliester que cosas había visto en su sangre.
Al entrar en la sala, Némesis se marchó cabizbaja, pero Thorne no lo notó, tenía otros asuntos en mente. Se dirigió hasta Aliester y le preguntó.

- Dime ahora, Aliester ¿Qué viste en mi sangre? ¿Qué recuerdos pudiste extraer? –
- ¿Seguro querés saber Thorne? Esto podría causarte muchos problemas – Respondió el Mago.
- Definitivamente, no voy a echarme atrás ahora. Dime, dímelo todo –
- Así que Grim es tu Sire… ¿Ese es su nombre, no? Un vástago antiguo… perseguido por la camarilla ¿Te imaginás porque? – Aliester casi parecía divertido.
- No, no lo sé… dime algo, por favor ¿Viste a Ghabriel? –
- ¿No te imaginás gracias a quién está tu Sire en la Lista Roja? – Definitivamente, Aliester se divertía.
- ¡Déjate de juegos y acertijos, hechicero y dime de una vez lo que sabes! – Respondió Thorne, perdiendo la paciencia, y luego agregó.
- Me debes un favor y te exijo que me lo pagues ahora mismo, dime todo lo que viste en mi sangre y habrás saldado tu deuda. – Thorne hizo un gran esfuerzo por mantener un tono respetuoso, sin embargo a Aliester no pareció gustarle nada cuándo Thorne mencionó que lo de Hechicero. Menos que menos que le dbia un favor.
Aliester se acercó a Thorne, tenía expresión seria, casi enfadado, y con una velocidad sobrenatural puso sus manos sobre la cabeza del vampiro nórdico.

(Texto de Caro)
Thorne miro al hombre de largos cabellos negros. Era un ser que venia de otra epoca y sin embargo, se ambientaba perfectamente a esta era moderna.
Hasta su ropa que calzaba a la perfeccion, habia sido confeccionada siguiendo las lineas de un pasado que devolvia la belleza en este presente.
No habia nada viejo en el. Solo la mirada. Y eso realmente le daba cierto escalofrio.
Luego de esa larga charla, tomo valor y simplemente le exigio que buscara en el, un pasado que habia olvidado... Sabia que el mago podia ayudarlo. Sabia que tenia el poder de abrir su mente y ver...

No desperdicio la oportunidad. Y el mago, no perdio el tiempo en apoyar sus manos en el y conjurar quizas algun antiguo hechizo...

Cuando Thorne sintio los fuertes dedos de ese hombre sobre su cabeza, fueron dos segundos en que sus ojos se cruzaron, y tal vez alli, sintio que estaba cruzando una linea muy dificil donde no habia marcha atras...
Y lo comprendio tarde, cuando la sonrisa maligna de Aliester le confirmo que el Diablo podia existir tambien en el cuerpo de un ser aun mas peligroso.

Y todo volvio a la luz...
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:29:51

(Texto escrito por Pily, arreglado por mi)

Diego Rivera fue precavido cuando ingreso a la casa de Max. Observo detenidamente cada detalle, mientras ella explicaba el por que del desorden.

Diego Rivera hizo una mueca al ver la PlayStation de última generación, el súper plasma sobre la pared, y todos los juguetes electrónicos habidos y por haber...
Levanto unas partituras del piso y levantando una ceja la leyó.
Luego agarro la guitarra y saco un par de melodías, que Max enseguida presto atención.
El, la atrapo entre sus brazos y la guitarra y la volvió a besar.
- Eres algo desordenada... Nunca te imagine así...- Le sonrío él. Ella no entendió. Miro a su alrededor. No estaba tan desordenado. Simplemente hacia dos días que no iba por ahí.
Diego deja la guitarra a un costado y se sienta en el mullido sillón. Extiende su mano hacia ella, y la hace sentar a su lado. Max se abraza a él.
- Pensé que este momento nunca llegaría… Que tu y yo… Nunca podríamos estar así…- Susurro Max acurrucándose aun mas en el.
- ¿Por qué? No soy un ogro…-
Max ríe. No quiere decirle lo que realmente siente. Su temor a que el crea que es solo una niña.
- Es que siempre estas tan ocupado… o yo… fuera de la ciudad…- Miente. Aunque sabe que no es todo mentiras.
- La cosa no esta fácil allá afuera, Max… El Príncipe nos necesita. A veces, los cambiaforma se rebelan y debemos estar atentos a todo… Y sabes que hay muchos vástagos que no ayudan mucho a la protección de la ciudad… -
- ¿Y tu si?-
- Aha… tengo mis intereses… ¿Debo cuidarlos, no crees?-
Max lo miro por encima de su hombro. Diego le sonreía.
La atracción que siente con Diego Rivera es extraña. No sabe muy bien que hacer con el. Es demasiado hombre para ella, tal vez es la admiración que le inspira.
Pero no puede dejar de observarlo, aunque lo sienta su amigo por sobre todas las cosas. Le enseño a bailar con la pasión de los “Bailaor”, aprendió a sentir sus fuertes manos al sostenerla en los giros, el abrazo del que siente la música en la piel, el enloquecedor acento español, y esa manía que el tiene de que la noche no debe terminar sin una canción.
El le acaricia la cabeza, y ella siente que se le eriza la piel. Es inexperta en el amor. Teme acercársele y hacer algo mal, que él dude. O que la vea como una niñita asustada.
Recuerda levemente su relación con su Sire. El amor que sentía por el, no es igual. Era un amor fraternal. El padre que nunca tuvo.
- ¿En que piensas?-
- En… en nada importante.- Contesto Max. Su pregunta le sorprendió. No creyó estar tan silenciosa. Nunca estaba tan silenciosa. ¿Por que ahora, así, con él, no podía articular palabra?
El le acomodo el cabello y ella se sintió segura en sus brazos. Entrecerró lo ojos y le tararareo una canción española.
- Eres una mujercita hermosa.- susurro Diego besándole los hombros. – Si hoy no hubieras ido, no se que habría sido de mi.-
Max se acomodo para mirarlo.
- ¿De ti? Y pensar que yo… yo tenía tanto miedo de que no me recordaras como entonces…-
- ¿Por qué dices eso?-
- Estuve tantos años afuera… y apenas nos cruzamos por las noches…que…-
- No entiendo por que habría de olvidarte… Siempre supe tus pasos.-
Max lo beso en los labios. Le gustaba escucharlo hablar. Y seguía sorprendiéndole todo lo que decía.
- Diego… yo… - Balbuceo Max sin saber que decirle. Un largo silencio se hizo entre los dos. El no dejaba de mirarla. Al final hablo…
- ¿Por qué me tienes tanto miedo, Max? Habla… ¿Qué quieres decirme?-
- Cuando estoy contigo, me haces sentir tan segura de mi misma… Solo quiero ser feliz esta noche. Así, los dos… que el mundo allá afuera se despezase si quiere…- Suspiro Max. El sonrío. – Desde que regrese, todo ha sido un caos… es como si estuviera viviendo una vida que no me pertenece. El solo hecho de bajar del escenario, y encontrarme nuevamente con este mundo traicionero, me aterraba… hasta que volví a verte…-
- Eres bella.-
- Las personas que amo, han sido tan egoístas, que cada vez las entiendo menos. Yo adoro mi inmortalidad… adoro la elección que me dio la vida. Dicen los mas antiguos que hay muerte en nosotros… pero yo siento que también puede haber amor. ¿Tu amas tu inmortalidad?-
- Te amo a ti… ¿No es lo mismo?-
- Que tonto.- refunfuño riendo Max mientras lo golpeaba amistosamente en el pecho. El aprovecho para besarla. - ¿Pero que puedo hacer? Estoy rodeada de vástagos que no entienden que la inmortalidad es un don… se empeñan en destruir todo a su paso, como si el mundo fuera a acabarse al otro día…-
- Que filosófica que estas…-
- ¿Te aburro?-
- No… es interesante escucharte.-

Diego se levanta y va hacia la ventana. Corre las cortinas y observa hacia fuera.
- Aun tengo tiempo… continua.-
- ¿Recuerdas a Gean? Todo el mundo le advirtió… que no se metiera donde no debía… que no se rebelara contra ciertas personas… ¿Y que sucedió? Se dejo manejar por estupideces hundiéndose más en un mundo que no le correspondía… Y hoy no sabemos nada de el… desapareció. Hasta su Sire abandono la búsqueda creyendo que no vale la pena el esfuerzo… Gean era menor que yo… ¿Dónde esta?-
- No lo se… Su Sire algo me comento… Pero entendió que a veces, es mejor dejar las cosas como están…-
- Tu sabes algo…estoy segura.-
- No pequeña.- Le contesto Diego sentándose en el brazo del sillón. A Max, la palabra “pequeña” la confundió.- Solo se lo mismo que tu… a veces es mejor no meterse si no se sabe…-
- Y Ariadne…- Susurro Max y Diego le soltó la mano, bajando la mirada.- Perdón que te hable de él… se que lo odias, pero…-
- No lo odio… Solo que es un vástago que miente lo que respira…-
- Tal vez entonces no lo puedes ni ver, por lo mismo que cada vez me aleja de el. Su estupidez, su forma inútil de atraer problemas.-
- Tú lo has dicho…-
- Y yo lo amaba, ¿Sabes?- Dijo Max sin medir consecuencias. Diego levanto una ceja y la miro de reojo. Escucho atento. – Pero el no se merece ni un segundo de mis pensamientos… Es egoísta por que sus juegos lastiman… Creí que era amor… que sus juegos hacia mi eran parte de su cortejo… pero todos estos años fuera, entendí que no era así… solo era egoísmo… nunca me pregunto que sentía cuando el jugaba así conmigo.-
Diego Se levanto del brazo del sillón y camino por la habitación. No la miraba. Solo escuchaba. Max, cabizbaja, retorciéndose las manos, seguía hablando, como si Diego hubiera puesto en ella una llave que la hiciera libre de palabras y secretos.
- ¿Y que sientes por el?- Pregunto observándola de reojo. Max levanto la vista y se encontró con su mirada.
- ¿De verdad quieres saberlo?-
- Me interesa… ¿Cómo se que aun no hay algo ahí dentro que algún día juegue en mi contra.-
- Con Ariadne hay algo especial, Diego. No voy a negarlo. Es como un hermano para mi, y demasiado cercano como para olvidarlo. Pero estar a su lado me hace sentir mal… no necesito mas soledad. Y el es un hombre que vive solo, aunque quiera aparentar lo contrario.-
- Es un extranjero entre nosotros… Nunca lo olvides. Algún día deberá regresar a su tierra.-
- ¿Qué dices?... ¿Por qué… dices eso?-
- Continua, Max… olvídalo.-
- Pero…-
- ¿Lo amas?-
- Necesito que me quieran… ¿Soy mala pensando así? Hubo un tiempo que creí que estaba maldita… que a quienes amaba, la desgracia los seguía. Patrick, Ian y Kira… Ariadne… Me siento tan rara diciéndote esto, que creo que esta será nuestra única noche…-
- ¿Nuestra única noche?- Se sorprendió Diego y la miro.
- Lógico que amo a Ariadne… como amo a Patrick, o a mi Sire… Pero tu… contigo es tan diferente todo… me siento feliz cuando me abrazas, cuando me besas, por mas pequeño que sea ese beso… - Max se acerca a Diego y este la toma de las manos. - ¿Acaso es un pecado necesitar que a una la quieran con afectos tan simples de la vida? Y eso me lo enseñasteis tu.-
- ¿Yo?-
- Tu. ¿Recuerdas cuando te conocí?-
- Eran días complicados…-
- Si… el Príncipe Ivan había desaparecido y la ciudad era un caos… como siempre habías salido a luchar con tu gente… -
- Si… Días tristes.-
- Pero tu siempre subías al escenario y nos hacías olvidar todo el horror que se vivía afuera… eso me impactó de ti… Tu pasión por seguir viviendo…-
- Nunca se me hubiera ocurrido que eso te llamo la atención…-
- Para mí, esos recuerdos son como una bruma, pero si de algo estoy segura, es de tu imagen en ese escenario. Un ser lleno de integridad… de seguridad… y de dolor.-
- Ella había muerto…-
- Si… en una de esas peleas. Pero tú le dedicaste tu baile, con esa canción tan triste…-
Diego mira a Max a los ojos. Recuerda esos días. La recuerda a ella.

Una noche en Aranjuez. No es una noche cualquiera. Luego del baile, Diego se acerca a la mesa de Max y se arrodilla apoyando sus codos en sus piernas. Ella le sostiene el rostro con sus manos, acariciando su mejilla.
- ¿Te acuerdas de mí? Soy Max… Tu canción fue muy triste… ciento mucho lo que ocurrió.- Ella le acomodo el cabello. Él sonrío.
- Ella era especial… La vida no es eterna, lo único eterno es el dolor.- Y le apoya sui mano en la mejilla de Max.
- Si, tienes razón… uno cree que con la eternidad de nuestro lado, nada pude sucedernos. Pero somos aun mas vulnerables… Si necesitas algo, lo que sea, puedes llamarme.- Max le da un beso en la frente y se levanta. El le sostiene la mano.
- Necesito una mujer. La necesito a ella… -
Max si dudarlo, lo ayuda a levantar y abrazándolo suavemente, baila con el al ritmo lento de una música imaginaria. Se pierden los dos en el abrazo, y se quedan asi, fuera del mundo que los rodea.


- Si. Recuerdo esa noche.- Susurra Diego besándola. Sus manos están aferrada al cuerpo de ella. –
- Y desde ese día, supe que seria tu amiga… que siempre estaría ahí para protegerte…-
- ¿Y ahora?-
- Ahora sigo siendo tu amiga, por supuesto. Pero nada me ata a ti, como nada te ata a mi… somos espíritus libres. ¿O no?-
- Yo no soy libre de ti-
- Siento que todo alrededor da vueltas y el mundo en su torbellino nos destruye lo poco que hemos construido. Se que no es un amor para toda la eternidad… lo se. Pero al menos durante esta noche seremos felices… o también mañana… o lo que dure… Compartir el vacío que deja la soledad, de a dos.-
- Eres muy bella…-
- Otra vez con eso… Soy igual a otras aunque mas interesante…- Rió Max ruborizándose si pudiera.
- Eres bella, Max. Eres uno de los pocos vástagos que habla con la verdad como hablas tú. No todos piensan así… no todos viven así…-
- También tengo mi parte oscura, Diego. –
- Lo se… al fin y al cabo somos seres que viven de la sangre de lo que alguna vez fuimos… el tema es cuando te alejas de la fuente que te dio la vida. Alli, nos convertimos en monstruos.-
- Igual no puedo verme en un espejo sin observar en mi, la oscuridad que me rodea. Hay una bestia en mi, y se que algún día despertara… Pero no quiero asustarte. Quiero perderme en tus ojos esta noche.-
El no contesto. Solo la abrazo mas fuerte.
- Mira…escucha…- Dice Max y se acerca a una guitarra colocada en un costado de la habitación.- Ven, siéntate… escucha… este tema lo escribí para ti… En una de esas noches de Aranjuez…-

http://www.youtube.com/watch?v=gPIUEyRZies&feature=related
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:30:08





Cuando Diego se fue de su casa, la mañana casi llegaba. Algo somnolienta, subió las escaleras hacia su habitación. A un costado del pasillo, uno de los pocos espejos que aun quedaban en la casa, estaba tapado por una manta.
Max se detuvo frente a el y lo observo.
- Hay una bestia en mi, y se que algún día despertara.- susurro las mismas palabras que media hora antes le dijera a Diego.- Y se que se ríe de mi cada vez que me miro al espejo. Se que esta ahí… sintiéndome como yo la siento… -
Apoyo sus manos sobre el frío vidrio y acerco su rostro.
- El destino ya esta escrito… todo debe suceder como esta marcado… Solo tenemos el poder de cambiar el tiempo de las cosas, pero no su final…-
Y se aleja a su cuarto, somnolienta por la cercanía de la mañana, pero feliz.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:31:02

(Texto escrito por Melifuuu)

Némesis salió del estudio de Patrick mas confundida que nunca. Nevaba copiosamente, se subió el cierre de la campera y comenzó a caminar. La pregunta de Patrick le daba vueltas en la cabeza: -¿vas a ir a verlo?... y ella que no sabía…
Había sido una de las noches más largas que había vivido. Se había enterado de tantas cosas horribles que se sentía tremendamente agotada pero también sentía alivio, un alivio impresionante en el alma, el alivio de por fin saber la verdad. Al fin su búsqueda había llegado al fin y, aunque la verdad era horrible, no podía evitar imaginarse levantarse una noche sin aquel peso en el corazón y tantas dudas en su mente. Ahora podría dar por concluida esa etapa espantosa de incertidumbre y desprenderse de ella como si fuera una cáscara vacía, una piel de serpiente. Pensó en ese futuro alentador y una sonrisa se dibujó en su rostro cansado. Al fin las cosas comenzaban a ir por el camino deseado.
Siguió caminando, pero no pudo evitar mirar atrás, al estudio. Se sentía mal por el trato de Patrick hacia ella, él siempre había sido tan amable…y pensar ella no se habría dado cuenta si no hubiera captado esa mirada, mientras ensayaban. Él estaba solo en el mundo, como ella y la había mirado con la esperanza de encontrar en sus ojos un sentimiento similar al de él. Pero ella simplemente no pudo sostener esa mirada, había demasiados compromisos en ella.
Lamentó también que Patrick pensara que ella lo veía como un niño, nunca se lo hubiera puesto a pensar si él no se lo hubiera dicho. Él siempre se comportó sabiamente, compulsiva pero sabiamente al fin y al cabo, y menos infantilmente que otros vástagos mayores. Quizás por eso nunca notó ese cuerpo pequeño. Pensó que al fin y al cabo, era una solo una cáscara bonita, ¿o acaso los Toreador no hacían eso?, ¿ver más allá de los límites físicos? ¿Acaso no podía ella ver a la gente como realmente era? ¿Viajar por mundos donde la verdadera naturaleza de los seres se evidencia? ¿Captar las más sutiles muestras de emoción en las personas más frías?
Pero Patrick creía eso, al fin y al cabo y ella le había corrido la mirada...Quizás, si no sintiera tanto por Mikel…
“él es un asesino, nació para eso”…dijo la voz de Patrick en su mente.
Se sorprendió a si misma pensando en Mikel otra vez y recordó lo que Ariadne le dijo, lo de la rubia hermosa. Una ola de furia cruzó por sus venas…apretó los puños e intentó pensar claro… no, no podía dejar que la indiferencia la dominara nuevamente. Al fin y al cabo, ella debía advertirle, preguntarle por aquella muchacha que supuestamente era tan importante para él…
Pero tenía tanto miedo…miedo al rechazo, a la soledad que tanto conocía y odiaba, a volver al borde de aquel abismo negro sin nadie que la guiara hacia la luz nuevamente. El enojo dio paso a la tristeza lentamente, miró la luna temblorosa y la blanca ciudad y pensó que debía verlo y aclarar las cosas lo antes posible…al fin y al cabo, ella lo amaba, se arriesgaba por él y debía advertirle.
Sus pasos la guiaron casi inconcientemente hacia la casa de Mikel. La nieve enmudecía sus pasos y le relajaba escuchar cómo la noche helada se deslizaba suavemente. Cuando menos lo esperaba se encontró frente a la entrada y se sorprendió, porque no tenía idea de lo que iba a decir.
Al entrar sintió enseguida el ambiente agradable, la casa estaba cálida y llena de luz como nunca la habia visto. Mikel estaba al fondo de la habitación, mirando la nieve caer por la ventana.
Así, perfilado contra la luz de la luna se veía misterioso y hermoso, un ser sin tiempo. Estaba vestido de blanco y descalzo, por un segundo Némesis miró con curiosidad los tatuajes tribales en sus tobillos.

Al sentirla llegar, se giró para mirarla con una sonrisa en el rostro inmaculado. Y Némesis, por un segundo, se quedó sin palabras…nunca lo había visto sonreír, y el hecho de que esa sonrisa se la dedicara a ella la conmovió.


Pasó un segundo y se recompuso. Su cara estaba seria, pensaba en qué iba a decirle y cómo iba a hacerlo. Mikel la miró extrañado.
- ¿Qué pasa?- preguntó.
Némesis estaba callada, analizando la situación. Al final dijo:
- Tengo que decirte algo, pero no sé cómo…
-¿Qué?-dijo él, serio.
Silencio. Némesis miraba para abajo, intentando encontrar las palabras.
Ella no sabía qué decir, vio sus zapatillas húmedas y lentamente se las sacó y las dejó a un costado. Él seguía parado frente a la ventana -¿Qué pasa?- repitió, impaciente.
Ella se acercó a él y mirándolo a los ojos le preguntó: -¿Qué quieres conmigo, Mikel?
Él la miró sorprendido:- No entiendo de qué hablas, Némesis.
Ella miró al suelo nuevamente, le costaba tanto expresarse como deseaba…:- vos... ¿estás enamorado de alguien más?
Mikel la miró incrédulo: ¿cómo?-preguntó.- ¿Por qué me preguntas esto?...ni siquiera sé si estoy enamorado de vos, Némesis.
Ella se mordió un labio, dolida por sus palabras.
-¿Por qué me preguntas esto?-repitió él.
Némesis lo miró y le dijo de pronto, escrutando su rostro: -¿Quién es Maureen para vos?- El rostro de Mikel cambió repentinamente, estaba frío como siempre y no reflejaba emoción alguna.
-¿Maureen? ¿Qué?... es una humana, nada más.
Némesis, atenta a su rostro, notó que algo le ocultaba.: -No me mientas, sé cuando me engañan, Mikel.
Él, haciendo una mueca de enfado se alejó de ella, hacia la ventana diciéndole que no le mentía. Pero su voz no sonaba tan segura. Enojado, no la miraba y ella, también enojada, se sentó en el sofá y se agarró las rodillas apoyando su mentón en ellas, expectante. Suspiró y dijo:
-Si, algo me ocultas, Mikel. Yo los vi, vos y Ariadne se peleaban por ella, así que por favor respóndeme.
-Esto es estúpido.-Dijo él, dándole la espalda.
Se hizo un silencio largo, Némesis podía escuchar la nieve caer sutilmente en el parque, miró sus pies fríos y suspiró suavemente, esto no estaba saliendo como lo esperaba.
Miró a Mikel, se parecía a Aliester, cuando tenía que decir algo que no quería. Él se giró lentamente para mirarla.
-Yo…lo que puedo contarte…no tienes idea de los efectos que puede tener. La gente que sabe esto no lo va a contar y si vos hablas tendré derecho a matarte. ¿Todavía quieres saber?
Ella lo miró con ojos asustados…dudó y sintió que no podría vivir con la duda por siempre. –Si.-dijo con voz firme.
-Maureen es mi protegida.
Némesis bajó la cabeza, pensativa. Luego lo miró: -¿La elegiste o te la encargaron?
-Ella…Maureen…
-¿Es tu familiar?
-Algo así-dijo él- En realidad…-se pausó y finalmente dijo- Maureen y Aliester tuvieron un hijo, ese hijo era mi padre. Maureen luego tuvo otros hijos, y uno de ellos tuvo a Maureen.
Némesis se quedó pensativa. Lentamente, las cosas cobraban sentido. Recordó el cuadro de Aliester y lo que él le dijo a Thorne: “Ella fue mi primer muerte”. Némesis miró a Mikel aliviada:- entonces, no estás enamorado de ella, ¿no?
-No-dijo él, bajando la cabeza-
-Está bien, -dijo ella sonriendo tímidamente.- yo confío en vos.- Y acercándose a él lo rodeó con sus brazos y lo estrechó contra ella. Pero él estaba tenso y no le devolvió el abrazo. Ella le dijo:- Cuídala Mikel, los que saben de ella no son gente buena.
-Ya lo sé, dijo él.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:31:28

Recuerdos de Thorne...

Como un destello, su mente se abre y aparecen escenas que arañan su cordura.
Primero un niño se quiebra en sus manos. Sangre que brota y la sed que se siente. Pero esa ofrenda no es para él. No. Es alimento para su Sire. Su Sire se muere y si no encuentra alimento rápido, de nada servirá todo lo realizado.



Se siente joven. Recién nacido y sus movimientos son torpes cuando agarra los cuerpos con sus garras. Sin desearlo, los despedaza.
Es una familia.
Hay una madre que llora.
Pero sus enemigos se acercan. Hay varios de ellos rodeando el lugar. Si no son sus manos quienes terminan con los humanos, serán los otros.
Y los otros son peores.
Luego ve el rostro de una mujer. Esta es mortal. De rasgos morenos. Cabellos oscuros que llora la muerte de su niño. Un niño asesinado por sus manos. Pero no lo ve. El ya salio a seguir luchando esa guerra infernal con otros seres peor que él.
Pero él si recuerda ese rostro. Es Yazamira. Una Yazamira mortal.
Luego, como si las brumas del tiempo lo rodearan, vuelve a verse. Otra vez esa sensación de sed. Otra vez esa guerra. Han pasado los años. Lo sabe. Pero en sus manos aun le duelen los llantos de los niños.
El es un guerrero, pero algo en su corazón sangra. Vuelve a cruzarse con esa mujer, y ella ahora es como él. Un vástago. Y esta lleno de venganza y odio.
Ella esta en su mismo bando. Pelea junto a ellos. Los guía un hombre joven. Guerrero como él. Tiene marcada en su piel, las cicatrices de miles de guerras. Le dicen Gabriel.
La ciudad esta rodeada por cambiaformas, y ve como Gabriel parte mandíbulas con sus manos.
Luego, los recuerdos viajan en un túnel interminable.
Gabriel no es su amigo. Es un vástago de otro clan. Se lo ve feliz junto a esta mujer. Beben humanos, y se ríen de la gloria de la juventud.
Los ve de lejos. El esta con su manada.
Ella tiene unos ojos hermosos. Lo observan. Se acerca. Lo seduce. Sus cuerpos se unen sin desearlo. Va más allá del contacto.
Y Gabriel no sabe. No los ve. El esta ocupado en otras cosas.
Cuando ellos no están juntos, Gabriel le enseña a pelear.
Yazamira se llama de otra manera. Tiene otro nombre y sabe que su pasado es tan oscuro como su mente. Busca a los que mataron a su familia. Los busca por cielo y tierra y sabe que tiene toda la eternidad para encontrarlos.
A Thorne se le eriza la piel. Se retuerce entre los dedos de Aliester queriendo abrir los ojos. El mató a su familia. El mismo hombre que ahora dice amarla. En su mente el bien y el mal, lo juzgan.

Su Sire y Gabriel son amigos. Amigos de guerras. Gabriel tiene más control de sus emociones, su Sire no. Su Sire grita más algunas verdades.
Verdades que dicen que la Camarilla va a matarlos a todos. Que los clanes deberían luchar juntos y dejar de preocuparse por trivialidades.
Y Gabriel le dice que él lo ayudara a rebelarse, pero con una condición.
No sabe cual es esa condición. Mientras, Yazamira y él los observan discutir.

Otra vez esa laguna negra que se mete en sus recuerdos borrando detalles. Ahora esta lloviendo. Yazamira esta con él. Acaba de golpear a su puerta y le exige que le de cobijo. Thorne no puede hacer eso. Es su refugio. Nunca se lo dio a nadie. No puede ahora romper las reglas. Debajo de la tierra, su Sire descansa.
Yazamira se va.
Sabe que se ha convertido en una asesina. Sabe que ha dejado a Gabriel. No sabe por que.
Siempre fue bienvenida en el grupo de Gabriel aun sin pertenecer a la Camarilla. No entiende por que se abrió de él.
Lo único que le queda de ella, es un beso amargo mezclado por la lluvia. Un beso que le quema por mucho tiempo.
Silencio.

Un vacío extraño lo envuelve. Otra vez los recuerdos cambian de lugar y lo atormentan. No hay ruidos. Pero sabe que alguien asecha. Esta escondido. Esperando.
Cuando gira para mirar quien esta detrás, un fuerte golpe en su cabeza lo atonta.
Las manos fuertes de un hombre lo arrastran pero el ya no puede moverse. El rostro de alguien que conoce lo sorprende.
El rostro de Diego Rivera se le mezcla con el de Gabriel.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:32:08

Patrick observo a Max en el borde de la puerta.
- Ven… pasa…- Le dijo haciéndose a un lado.
- ¿En que andas?-
- Nada del otro mundo… Ahora que regreso Driko y su gente, nosotros podemos tomarnos unas vacaciones… Aunque nunca hay paz en esta ciudad.-
Max no respondió. Simplemente sonrío dándole la razón. Lo tomo de las manos y lo llevo hacia la ventana desde donde se podía ver nevar.
- Estoy feliz, Patrick… muy feliz como nunca… Pero no me preguntes… a su tiempo te contestare…-
- Ok, ok… aunque se puede ver en tu brillo. – Rio Patrick saltando sobre el sillón y sentándose encima del borde, apoyando apenas sus pies.
- Pareces un vampiro de esos que salen en las películas, apoyándote así… ¿Cómo lo haces?-
- Agilidad, nena… Destreza y mente… Prueba.- Dijo y salto hacia ella. Max volvió a observarlo. Patrick era muy ágil. No tanto como Ariadne. Pero no tardo ni dos segundos en volver a subirse sobre el borde del sillón, sosteniéndose apenas con la punta de los pies. Acuchillado así, Max trato de descifrar los movimientos que había utilizado.
- No… Solo vine a ver como andabas… como me entere que Ariadne ya esta mejor… Quería saber si supiste algo de él.-
- Nop… Solo eso… Y que tiene una gran deuda con el mago… Ese pibe sabrá con quien se esta metiendo?-
- Siempre lo supo…- Max hace un segundo de silencio y lo observa a Patrick allí arriba. Quiso sonreír, pero solo le salio una mueca.
- ¿Qué sucede?- Pregunto el adolescente.
- ¿Y tu sabes lo que estas haciendo?-
- ¿Yo? ¿Por?-
- Por Némesis… el otro día te vi mirándola… ¿acaso te gusta?-
- Quizás… ¿Por qué lo dices?-
- Pero Patrick… tú eres una persona con un corazón enorme, y ella es una harpía sin sentimientos… ¿No le ves la mirada cada vez que se dirige a cualquiera de nosotros?...-
- La calle te vuelve frío.-
- Asesino a ese hombre sin pensarlo, y nunca la vi arrepentirse. Es una mujer muy fría… y además… no me gusta. Quien va así por la vida, no me gusta. Un arma no te da derecho a matar por que si…a mi se me eriza la piel de solo mirarla…-
- Pensé que era tu amiga.-
- Tú eres mi amigo… A ella recién la conozco.-
- Ven, salta.-
- Lo voy a romper…-
- No… tu salta… debes moderar la fuerza de tu salto, y no partirlo… nada mas… como una gacela…-
- No te burles…- Puchereo Max.- Te estoy hablando enserio… Piensalo…-
- Dale… salta.-
Max se encongio de hombros.
- Dale… Si saltas, prometo no volver a mirarla…-
- Mmm-
- Mmmm.- Repitió Patrick.
- Ok... Tu lo pediste…- Dijo, y Max tomo envión hacia el sillón, tratando de pisar el borde y apoyarse en el respaldo donde Patrick aun se mantenía en cuclillas. Cuando ella apoyo su pie primero, sintió que la pana del sillón cedía bajo su peso, y antes de llegar al borde, el sillón tambaleo, haciéndole perder el equilibrio a Patrick, quien cayo hacia atrás, junto a Max que no alcanzo a ubicarse a su lado. Los dos cayeron, de espaldas al piso, tentados de la risa. Con una de sus piernas, Patrick sostenía el armatoste para que no cayera encima de ellos. Max se agarraba la cabeza donde se había golpeado al caer.
- Te voy a matar…- Decía ella entre hipos de risa.- Sabias que nos íbamos a caer…-
- Jajaja… como una gacela te dije…jajajaja… Parecías un toro…jajajaja…-
- Tontooooo…Un toro!!!! Yo te voy a dar…-
Alguien golpeo la puerta. Patrick apareció desde atrás del sillón y miro.
- Señor… debería venir a ver esto.- Dijo un hombre de unos cuarenta años vestido de traje abierto y una camisa desgastada.
Patrick miro a Max y de un salto, se levanto. Le extendió la mano y ella lo acompaño.
- ¿Qué será?- Se pregunto Patrick arreglándose el cabello. Max levanto los hombros.

Bajaron juntos las escaleras. Un hombre de un aspecto bastante horrendo, los esperaba. Tenia un parche en le ojo, y un sombrero que le tapaba un cabello oscuro y sucio, que le llegaba a los hombros. Max supo enseguida que se trataba de “El Tuerto”, un brujah bastante violento que utilizaba la casa de Patrick para sus fechorías. Max conocía la unión que había entre ellos dos, así que trato de no llamar la atención. Ella era una Toreador, y ese hombre odiaba a los Toreadores… O los aborrecía bastante.


- Encontramos algo que te va a interesar…- Dijo el hombre. Patrick miro sobre la mesa. Un hombre herido sobre la misma. Tenía sus entrañas salidas por un costado del vientre y gemía moribundo. En una mano, agarrada a una cadena, un maletín.
- No vivirá mucho más… Tenía la herida cuando llego arrastrándose hasta aquí. Lo encontramos así, pero creo que de este lugar no saldrá con vida.-
El hombre volvió a gemir. Patrick acerco su oído a él. “El tuerto” paso su dedo por la sangre y la saboreo. Max intento no mirar.
- La sangre… La sangre debe llegar a … a… el…- Las manos se aferraron de golpe al brazo de Patrick acercándolo aun mas, y luego de un largo gemido de dolor, murió.
Patrick miro el maletín mientras se soltaba del muerto. “El tuerto” también lo miro. Max observo a los dos vástagos. Parecía una guerra interna por ver quien lo agarraba primero. Una sola mirada de Patrick basto para que “el tuerto” diera un paso al costado. Patrick cortó la cadena y separo el maletín del cuerpo. Max observo al pobre hombre. Parecía que un garrazo lo había abierto de par en par. O unos dientes muy grandes… o unas uñas… Si hubiera estudiado mas medicina tal vez podría reconocer la herida. Pero tampoco quería quedarse con esa imagen, así que se acerco a Patrick y miro junto a él, el contenido del maletín.
Adentro, muy bien protegido, una colección de muestras de sangre, especialmente ubicadas…

Continuara…
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:32:45

-¿Que es esto?- Pregunto Max. De adentro del cuerpo, como caido al descuido, un tubo de sangre se dejaba ver.
- Es un camello.- Dijo "El tuerto".- Se encarga de transportar sangre, aunque nunca vi que la sangre se transportara dentro del cuerpo... seguramente esta sangre es muy valiosa.-
Patrick la sostuvo en sus manos y la miro.
- Tendremos que pedirle ayuda a algun Tremere y que nos diga a quien pertenece...-
- ¿Pero a Quien?.- Pregunto Max aun dudando.

Lo consultaron con sus otros compañeros de party que justo entraban a la casa, y juntos decidieron que debian darsela a Mikel, que mal que mal, trabajaba con el Principe.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:33:07

Luego de la carrera de autos, fuerona ver a la Familia de Ariadne quien les pidio una ayuda...
Hablaron con Hadada y ella les dio una vision personal a cada uno. Y luego, le pidio a su nieto que lo acompañara.

Solos los dos, ella lo tomo de las manos y lo atrajo a su cuerpo.
- Mi pequeño, te empeñas en buscar respuestas donde no las hay. Tu familia ya te ha rechazado una vez, por no pertencer a su raza, sin embargo, llevas dentro tuyo la furia de tu sangre. Esa sangre que no muere con la maldicion de los oscuros.-
- Entonces que hago Hadada?. No soporto mas el dolor... "El Mago" me dijo que...-
- Alejate de ese hombre.-
- Pero es el unico que me ha podido restablecer... necesito fuerzas... Dime como debo hacer para conseguirlas... Una vez que llegue alli, que hago luego?.-
- Te convertiras en un ser puro, Ariadne... todo cambiara en tu vida, y ya nada sera igual...¿ Estas seguro de querer llegar a ese nivel?.-
Ariadne bajo la cabeza. Tenia los dedos entrelazados con los de ella, pero se sentia incomodo. Se alejo unos pasos, y la miro.
- No. Pero supongo que sera lo mejor.-
Ella no respondio. El silencio de hizo largo.
Al final fue ella quien volvio al dialogo.
- Eso no te acercara a tu madre. Nada de lo que hagas te acercara a ella... Piensalo... Si lo haces para que ella t ecpte, ese no es el camino...-
- Lo se... Pero es el unico camino que quiero seguir...-
- Muy bien... sabes que siempre tendras mi apoyo... y mis plegarias... Eso si, alejate de tu hermana. Y tal vez alli, si, tu madre tenga alguna consideracion para ti.-
Ariadne asintio.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:33:28

(Texto de Darkrose)
Ann siguio con la mirada la Hummer hasta que esta se perdio tras una esquina, luego comenzo a caminar en dirección a su refugio a paso lento. Tenia muchas cosas en la cabeza, aunque se mostraba despreocupada frente a otros vastagos, su vida no era facil o simple diversión como ella queria hacerla parecer. Desgraciadamente su posición en la ciudad pendia del capricho de un ya caprichoso principe, asi como del éxito de sus misiones. Era Caitiff y solo su astucia la mantenia viva, solo un pequeño error y podria perder su escasa reputacion o el favor de la camarilla . . .
Sus pasos la llevaban por un angosto y sucio callejón, aquella noche habia presenciado y experimentado cosas que la confundian, habia sido facil siempre para ella ser egoísta en sus ambiciones, manterse alejada de quienes la rodeaban. Habia tenido que aprender esto para sobrevivir, pero aquella noche escucho sobre familias y la preocupación de Ariadnne por manterlos a salvo asi como tambien la lealtad de otros vastagos, que no estando vinculados se preocupaban por su futuro. Pero quizas lo que mas la perturbaba fue haber conocido a aquella extraña mujer, su mirada enigmatica, su mistica presencia. Le hacia recordar tanto a su propia madre, quien tambien podia leer el destino de las personas como si de un simple libro se tratara. No lo habia demostrado frente a los otros vastagos, pero esa mujer habia roto todas las defensas que durante años habia creado con un simple gesto de manos y unas cuantas palabras . . .
“tus manos estan llenas de sangre” habia dicho . . . “la sangre de muchos correra a tu paso” dijo alguna vez su madre . . . era su destino, caminaria por la tierra como un ser hermoso, adorado y deseado. Pero como una broma del mismo destino seria intocable, porque como todo angel de muerte llegar a ella, era llegar al fin . . .

Finalmente llego a su nuevo refugio, el lugar era una pocilga pero no necesitaba mas que eso por el momento. Dejo caer sus ropas dejando su cuerpo al desnudo, enfrentandose a un espejo. Su belleza era su condena y estaba en paz con ello, su vida nunca habia sido sencilla como la de otros y no habia podido darse el lujo de las complicaciones como las que otros se daban solo para darle sabor a su existencia.
Ella estaba sola y sola seguiria, se sonrio a ella misma y acaricio su reflejo en el espejo . . .

- que vengan, que me encuentren . . . solo volveran a derramar su propia sangre y una vez mas bebere de ella . . .
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:33:59

Moina se acomodo el cabello mientras observaba su imagen en el espejo. Por detrás, podía ver a Gabriel vistiéndose para la velada.
Algo se había roto entre ellos. Había un vacío helado entre los dos. Un vacío irrecuperable.
Dos desconocidos que compartían una habitación.
- Estas lista?.- Pregunto el hombre sin mirarla. Ella asintió con la cabeza y se levanto.
Lo amaba. De eso no tenia dudas. Pero cada vez que volteaba a mirarlo, un desconocido aparecía ante sus ojos. No era el mismo Gabriel que había conocido tantos años detrás. No. Ahora era un ser sin escrúpulos, movilizado por una sed que desconocía, y que cada noche se alejaba aun mas de ella.
- ¿Cómo se comporta esa mujer que esta a tu lado?. Espero que sea de confianza; últimamente las cosas están demasiado complicadas.-
Gabriel no contesto. Miro sus gemelos, acomodo su traje, y luego se acerco a ella.
- ¿Vamos?- Dijo Gabriel y le estiró el brazo para que lo tomara.
Moina se sujeto de el, y salieron hacia la sala. Allí, William los esperaba.
- La Opera comenzara dentro de media hora, Gabriel, tenemos aun tiempo de hablar sobre la indisciplina del Gangrel. Lo que sucedió no deberías permitirlo nuevamente-
- ¿Qué sucedió, Gabriel?- Pregunto Moina, pero este no le contesto. Siguió caminando hasta la puerta y luego se detuvo.
- Moina, deberás esperarme un momento aquí; William tiene razón. Aun tengo cosas pendientes; luego te acompaño.-
Ella no respondió. Acepto el beso de su hombre y se hizo a un lado. Se sentó en el sillón a esperarlo, mientras los dos hombres entraban al otro despacho.

Espero paciente con los ojos entrecerrados y en silencio. Sus manos sobre el regazo, la mente abierta. Por dentro, no le importaba que Gabriel no la hiciera parte de sus cosas. Por dentro sabia que ya no era parte de el.
Un día despertó, y ya nada era igual. Estar cerca de el, la ahogaba. La adormecía. Como si se hubieran perdido en alguna parte del tiempo.
Se levanto del sillón y miro la puerta de la oficina. Esa será una nueva noche vacía. No iba a esperarlo.
Camino hacia la salida. Pidió su piel al mayordomo y espero allí. Fue Gabriel quien apareció nuevamente.
-¿No me esperas?.- Pregunto el acercándose.
- No... me aburro-
El hombre la besa en el cuello, y la atrajo hacia su cuerpo. Sus manos trataron de levantar el vestido. Ella se hizo a un lado.
- Hoy no.- Dijo ella. El mayordomo llego con su tapado y espero la orden. Moina estiró su mano, pero Gabriel la sostuvo en alto.
- Espérame.-
- No. Estas demasiado ocupado, y yo me ahogo aquí dentro.-
El volvió a besarla, y ella esta vez no lo quito. Se perdió en ese beso único, como si todo en esa noche fuera a cambiar. Se aferro a el y se dejo llevar por unos segundos. Luego, como si una ráfaga de frío se extendiera entre ellos, se hizo a un lado. Agarro su tapado y camino hacia la puerta. El no la detuvo.
- Te amo.- Susurro. Pero ella ya salía.
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Re: EL pasado no se olvida...

Mensaje por eternasaiara el Miér 22 Dic - 11:35:07

Cerca de la medianoche, Gabriel llego a la Opera y busco el reservado para ellos dos. Allí, Moina escuchaba atenta a los artistas, ajenos a los espectadores inmortales del sector V.I.P.
La mujer de largos cabellos apenas lo miro, pero coloco su mano en el regazo, que el no tardo en tomar.
- ¿Me perdí de algo?- Susurro cerca de ella. Moina le hizo un ademán con su mano para seguir escuchando. El se acomodo en el sillón, y entrecerró los ojos. No era de su agrado las noches como esas, de Operas y vida social. Pero sabía que de vez en cuando, debía regalarle a su mujer una noche especial.
Y esa noche no había empezado bien.

Cuando llego el final, Gabriel ya estaba completamente aburrido. Pero igual sonreía. No entendía esa manía de pasarse encerrado una hora entre todos aquellos humanos. Moina le había inculcado ir a ver Opera cada lunes para no perder el contacto con ciertas sensaciones.
Sensaciones que el aun no había descubierto en esas Obras.
Tal vez era verdad lo que decían de los Tremeres y esa manía de amar el arte aun más que los Toreadores.
Pero tampoco le molestaba acompañarla.
Era su momento de tranquilidad fuera de su entorno. Si bien William se encargaba de casi todos los problemas más sucios, había otros que irremediablemente quedaban en sus manos.
Por eso, se tomaba esa hora para despejarse. Cuando tomo el mando de poder de la ciudad tenía un objetivo. Pero hoy, ese objetivo se había esfumado. No recordaba siquiera porque quiso estar allí. Nunca se hubiera imaginado ser el príncipe de Chicago. Y cada noche, cuando abría los ojos, trataba de recordar por que se había sentado sobre ese trono.
Pero esos pensamientos dentro de su cabeza, no los sabía nadie. Ni siquiera Moina. Estaba seguro que algo horrible había sucedido en el periodo en que Yazamira y De la Rosa quisieron conquistar la ciudad. Estaba seguro que esa mujer algo le había hecho a su cabeza.
Pero aunque ella lo negara una y otra vez, él sabia que nada era igual en su no-vida. Algo había cambiado. Podía verlo en Moina y sus silencios. Podía verlo en su gente que lo miraba raro y hasta en Patrick y esa extraña seguridad de que había muerto.

Siempre se había reído de todos y sus locuras. Y ahora, mas que nunca era él, quien cada noche se acostaba creyendo que todo al otro día desaparecería nuevamente.
Por eso su soledad con Moina. Por eso, sus silencios con ella.

Miro a Moina que aun sostenía su mano en el regazo. La vida le había regalado una mujer como ella, y no entendía por que los rodeaba ese frío irreparable. No podía confiar en ella. No podía siquiera mirarla a la cara.
Llevo la mano de ella a sus labios y beso sus dedos. Moina giro a mirarlo y le sonrío.
- ¿Vamos? Los humanos ya han salido, y es hora de que nos vayamos.-
Ella asintió con la cabeza y se levanto con la ayuda de él. El, como todo un caballero le ayudo a colocarse su tapado de piel y luego le abrió la puerta. Afuera, los gouhl cuidaban de la seguridad de su príncipe.
Subieron a la Limousine también en silencio. Y durante el camino, solo hablaron trivialidades.
- Estas enojada.- Confirmo el en voz alta, y ella no le contesto.- Se que llegue tarde, pero a veces tratar de escaparme de mis obligaciones, no es fácil.-
- ¿Cuándo tuviste obligaciones Gabriel?. Nunca. De pronto, maduraste. Pero no te preocupes. No me importa que no me cuentes tus cosas, se que no confías en mi y según William, haces bien…-
- No. No es así. William te aprecia.-
- William te será fiel, pero no tiene idea de quien soy.-
- Cuido de mi cuando estuve enfermo. Ni siquiera tu gente pudo encontrar una cura a esta mierda que azota la ciudad.-
- Cuido de tu poder, mi querido. No de ti… Y mi gente sí logro tu cura… no lo olvides.-
- Croweller fue… y se galardonará con eso, hasta el fin de los días… si hay alguien a quien no deseo deberle nada, es a él.-
Moina no contesto. Miro la ciudad por la ventanilla y permaneció en silencio. Admiraba a Aliester Croweller. Pero sabía que la sola mención de ese detalle, traería un sinfín de molestias por parte de Gabriel. Prefirió callar su opinión.
Ella le pidió que la dejara en su casa. Esa noche, quería estar sola. Gabriel no insistió.
Mientras la Limousine se alejaba, sabia que otra, mujer ya estaba esperándolo en otra parte.
Por primera vez, no le importo.
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eternasaiara
Primigenio

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Re: EL pasado no se olvida...

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